No puede presumir la Iglesia católica de ser una abanderada del feminismo, ni mucho menos, y no es la situación de la mujer contemporánea, ni de lejos, el asunto del que se trata en la primera encíclica del pontificado de León XIV, Magnifica Humanitas. La primera carta del Papa a la comunidad católica es un alegato en defensa de la humanidad, en el que alza la voz frente al imperio de las máquinas y el dominio de los tecnócratas. Sin embargo, a lo largo del documento hay algunas alusiones, poca cosa, ciertamente, a la situación de la mujer en este contexto.
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