Es nuestro día a día

Los surfistas se han erigido como los protectores no oficiales de las playas de Cantabria. Porque fuera de la temporada de verano no hay servicio de vigilancia, no hay socorristas. Y no llegarán hasta el 15 de junio en toda la comunidad.

Por eso, mientras tanto, son los surfistas quienes asumen la doble tarea de rescatar a bañistas en apuros y mantener limpios los arenales. David Garcíadirector de la Escuela Cántabra de Surf en Somo, describe esta labor como una constante diaria, una responsabilidad que va unida a su pasión por el mar en las playas de Ribamontán al Mar, Piélagos o Arnuero.

Héroes anónimos en el agua

Para cualquier surfista, rescatar a alguien es parte de su «día a día». Según explica David García, estas situaciones son constantes, especialmente cuando el oleaje crea corrientes de arrastre. Las víctimas suelen ser personas que no conocen el mar, como turistas o visitantes del interior. «A los de aquí no les suele pasar, suele ser siempre gente de fuera, de Valladolid, o extranjeros que vienen y que no conocen la playa«, detalla.

Su profunda conexión con el entorno les permite anticipar el peligro. «Llevamos vinculados al mar toda la vida, somos gente de mar«, señala García. Esta experiencia les otorga una intuición para detectar situaciones de riesgo antes de que ocurran. Además, advierte de un error común entre los bañistas: buscar las zonas sin olas. «La gente se piensa que esa es la parte más tranquila de la playa, y es todo lo contrario, ya que es por donde desaloja todo el agua y forma así las corrientes«.

Enseguida sabes si a alguien le va a pasar algo y parte un poco de nuestra intuición»

David García

Escuela Cántabra de Surf

Compromiso con el entorno

La labor de los surfistas no termina en el agua. También son agentes activos en la limpieza de las playas. David García lamenta la falta de civismo de algunas personas y explica cómo ellos mismos se encargan de recoger los residuos que encuentran. «Nos gusta que nuestro medio esté mantenido y limpio», asegura. Esta tarea incluye recoger plásticos, filtros de tabaco y otros desechos para evitar que contaminen el entorno.

EFE

David García pide que se profesionalice el trabajo de los socorristas para que puedan hacer mejor su trabajo

Esta recogida de basura es, al igual que los rescates, una tarea diaria. García compara la situación con la de otros lugares como Francia, donde percibe «una cultura del respeto a la playa» mucho más arraigada. Allí, dice, la gente no solo se lleva su basura, sino que también limpia lo que otros han dejado, un comportamiento que, según él, «aquí es raro encontrar».

La necesidad de un socorrismo profesional

Aunque el servicio oficial de socorrismo en Cantabria comienza el 15 de junio, la ayuda de los surfistas sigue siendo crucial. Suelen estar más cerca de la orilla y, gracias a sus tablas, a menudo llegan antes al rescate. «Cuando los socorristas llegan a hacer el rescate, igual nosotros con la tabla llegamos un poco antes«, comenta García, quien subraya que siempre buscan colaborar con los profesionales.

Si vemos algún plástico, incluso dentro del agua, nos lo metemos en el traje de neopreno y luego lo tiramos a la basura»

David García

Escuela Cántabra de Surf

También reivindica la necesidad de un «socorrismo totalmente profesional» en las playas, similar al de países como Australia, Estados Unidos o Francia, donde los socorristas «son una autoridad«. Critica que en España a menudo no se respeta su figura, con bañistas que ignoran las advertencias de peligro. «La gente no entiende que es por su seguridad», reflexiona, concluyendo que para bañarse solo se necesita «un espacio donde estés seguro, vigilado y controlado«.

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