Este viernes, 29 de mayo, se cumple justo un año del comunicado con el que el Valencia CF presentó oficialmente a Ron Gourlay como CEO de Fútbol de la entidad. Con el paso del tiempo, en sus comparecencias públicas, el escocés desmenuzó el objetivo de regresar a «su histórica posición entre la élite del fútbol europeo» del que hablaba aquel texto, acompañado de las fotografías junto al presidente, Kiat Lim, del propio Gourlay, el director general, Javier Solís, y el entrenador, Carlos Corberán.
En público, el CEO fue tejiendo sus palabras sobre el discurso oficial que emanaba del club. Pese a la sequía histórica de más de 2000 días sin jugar competición UEFA, la vuelta a Europa no tenía por qué ser inmediata al final de este curso 2025/26. Estaba programada para la temporada de la supuesta inauguración del Nou Mestalla, la 2027/28, aprovechando cuatro ventanas de fichajes. Sin embargo, pasadas las dos primeras, el Valencia se encuentra prácticamente en el punto de partida, con el cuentakilómetros, nuevamente, a cero.
17 millones para 12 fichajes de los que solo tres siguen con seguridad
Entre verano e invierno, el club de Mestalla invirtió cerca de 17 millones de euros en 12 refuerzos, algo más que los más de 12 y más de 13 millones gastados en fichajes en las campañas 2022/23 y 2021/2022, respectivamente. Una docena de incorporaciones de las que apenas tres, como mucho cuatro, han dejado buen sabor de boca: Umar Sadiq, el más caro con cinco millones de euros para traerlo en propiedad desde la Real Sociedad, Guido Rodríguez, José Copete y Filip Ugrinic.
Los dos últimos atravesaron periodos de bajo rendimiento a lo largo de la temporada y ninguno logró convertirse en indiscutible para el técnico. Mientras que Guido, sin responder aún a la oferta del Valencia, termina contrato.
El resto ha hecho las maletas sin opciones de seguir como valencianistas la temporada que viene, o empieza las vacaciones con contrato en vigor y con el cartel de transferible encima.
Julen Agirrezabala, por el que no se ejecutará una cláusula de compra de 12 millones, perdió la titularidad después de que Stole Dimitrievski aprovechara su oportunidad tras la lesión del guardameta vasco. Renzo Saravia, solución temporal para el lateral derecho, se marcha tras un paso discreto en el que apenas ayudó en cinco partidos de LaLiga desde finales de febrero. Unai Núñez regresa al Celta tras su cesión, dejando buenas sensaciones entre la afición, aunque con escasas opciones de continuar por el exceso de centrales y sus condiciones salariales.
En la medular, Baptiste Santamaría está en el mercado de transferibles, pese a tener un año más de contrato, después de no adaptarse al fútbol español. Para el pivote, Guido cubrió con nota el vacío dejado por el francés, aunque su vínculo expira el 30 de junio, y la propuesta valencianista todavía no le convence mientras varios clubes europeos siguen atentos a su situación.
Ugrinic, salvo oferta irrechazable, continuará en la plantilla. Sin embargo, su participación, por debajo del 45 % de minutos disputados, quedó lejos de las expectativas generadas cuando el Valencia pagó 3,8 millones al Young Boys por su fichaje.
Danjuma, el gran fiasco del proyecto Gourlay
Especialmente decepcionantes resultaron las contrataciones de Dani Raba, prácticamente irrelevante para Corberán, y Lucas Beltrán, fichado tras frustrarse la operación de Sadiq y autor de un único gol en toda LaLiga.
Largie Ramazani regresó de su cesión al Leeds después de una primera mitad de temporada desperdiciada, mientras que Arnaut Danjuma, presentado como fichaje estrella, terminó convertido en el gran fracaso de las dos primeras ventanas con Gourlay y Corberán al mando. El neerlandés no marcó ni un solo gol en Liga desde finales de septiembre, concretamente desde la jornada 7 en la derrota ante el Real Oviedo en Mestalla (1-2).
Bajo este panorama, en el que la apuesta por las cesiones se ha vuelto habitual desde la pandemia, el Valencia afronta el mercado con casi todo por hacer. Hay carencias en prácticamente todas las líneas y un mensaje claro desde el cuerpo técnico: «Nadie es imprescindible». El jugador que quiera salir podrá hacerlo si llega una oferta adecuada.
Portería, lateral derecho, mediocentro, ataque… las prioridades del Valencia 26/27
La primera gran necesidad aparece en la portería. El Valencia busca un guardameta que compita por la titularidad con Dimitrievski, para quien se ejecutará una ampliación automática de dos años y una mejora salarial. El plan con los jóvenes Vicent Abril y Raúl Jiménez pasa por cesiones a Segunda División o Primera RFEF, mientras que Cristian Rivero seguirá como tercer portero.
En defensa, el club ya trabaja en el fichaje del lateral derecho del Aston Villa, Andrés García. Thierry Correia se marchará dejando más sombras que luces y apuntando directamente a la directiva, mientras que Dimitri Foulquier también podría salir si aparece una oferta satisfactoria para ambas partes.
En el centro de la zaga existe exceso de efectivos con contrato hasta 2028, además del regreso de Cenk Ozkacar tras su cesión al Colonia. A Corberán no le disgusta contar con Eray Cömert, titular en la segunda vuelta, aunque la presencia de César Tárrega y Mouctar Diakhaby complica el escenario. El central francoguineano posee una de las fichas más altas de la plantilla y, pese a su lesión desde enero y sus problemas físicos recurrentes, su salida no resulta sencilla debido a su contrato hasta 2027.
En el perfil zurdo, José Copete no reaparecerá hasta octubre o noviembre, por lo que Justin de Haas, representado por Lisandro Isei, parte con ventaja para asumir protagonismo.
Dieng, insuficiente si Guido no da el ‘ok’
En el centro del campo, Pepelu, Javi Guerra y Ugrinic cuentan con sitio asegurado. André Almeida, pese a tener contrato hasta 2029, perdió protagonismo en el tramo final del curso y su continuidad no está garantizada. El mediocentro maliense Aliou Dieng llegará libre para cubrir la vacante de Santamaría, aunque si Guido termina marchándose será necesario otro refuerzo en la medular.
Las mayores urgencias aparecen en ataque. Con las dudas generadas por Ugrinic, Almeida y la fallida cesión de Beltrán, el equipo necesita más desequilibrio, creatividad y producción ofensiva para potenciar el rendimiento de Javi Guerra. Raba no entra en los planes.
Luis Rioja fue el único futbolista fiable en los costados durante toda la temporada. Además, la lesión de rodilla de Diego López hasta 2027 agrava todavía más la situación. El Valencia necesita al menos dos extremos y resolver definitivamente el caso Danjuma: el jugador diferencial que nunca apareció durante ocho meses.
Si el objetivo real es volver a Europa, el equipo de Corberán deberá acudir al mercado en busca de futbolistas con capacidad para aportar goles y asistencias, especialmente para acompañar a Hugo Duro y Umar Sadiq. En principio, la posición de delantero centro está cubierta, aunque un verano largo siempre deja abierta la posibilidad de una venta inesperada si llega una oferta convincente por el goleador madrileño.













