-Está inmerso en el tour de su último trabajo, Ritorno a Via Dalma, que realmente no ha hecho más que empezar y ya acumula varios sold outs. ¿Cómo está viviendo este arranque de gira?
-Muy contento, porque un músico, cuando está en carretera, es cuando está más feliz. Llevábamos tiempo preparando este proyecto y vemos que la gente responde, con lo cual, el balance hasta ahora es genial. Es muy positivo.
-Este álbum llega más de 15 años después de aquel primer disco de la trilogía Via Dalma. ¿Por qué ahora?
-Cuando nos sentamos al terminar la gira anterior, para empezar a diseñar lo que tenía que ser un nuevo proyecto, lanzamos varias ideas en la mesa y alguien dijo: «Pues mira, hemos hecho los Vía Dalma, hace 15 años del primero”. Y pensamos que era una forma de homenajear aquel disco que nos dio tanto éxito, que luego se convirtió en trilogía. Y hacerlo aquí en España, porque los otros tres anteriores fueron en Italia, producirlo con gente joven y buscando canciones de varias generaciones… Desde Carrà a Mina, a Nek o a Laura Pausini, era un atrevimiento. Para mí era muy atractivo, y creo que la gente se ha divertido, porque son canciones que siguen estando ahí en el imaginario.
-Las canciones del repertorio, como dices, forman parte del imaginario, y también del legado de las grandes voces italianas. Destaca, en concreto, la huella de Franco Battiato. Hace un par de años también lanzaba su propia versión de Centro di gravità permanente Rigoberta Bandini. ¿Qué tiene Battiato para seguir conectando con las nuevas generaciones?
-Para mí ha sido uno de los dioses de la música italiana y un tipo muy adelantado a su época. La gente a nivel mundial lo sigue recordando. Era uno de los artistas que me daba más miedo versionar, precisamente por esa admiración. Al final hicimos dos canciones tan icónicas como Yo quiero verte danzar y Centro de gravedad permanente. Y me encanta cuando, sobre todo la gente joven, descubre estos clásicos y los admira. También era una de las funciones de este Retorno a Vía Dalma.
-Battiato es el que más respeto le ha producido versionar. ¿Cuál le ha generado más dificultad?
-Parole, parole de Mina, a priori era más difícil, porque estábamos acostumbrados a que la voz protagonista era una voz femenina y la réplica la hacía una voz masculina.
-Unos 30 bolos por delante y nuevas fechas pendientes. Menuda locura.
-Sí, a estas alturas [Risas] ya se nota. Evidentemente, no es lo mismo hacer una gira con 30 que con 62. Pero uno se prepara para estar al 100% y poder disfrutarlo con el público al máximo. Ahí se te van todas las penas.
Segrio Dalma en una actuación en directo. / CÓRDOBA
-¿Cuál es su secreto para mantener el ritmo y el nivel durante estas temporadas tan frenéticas?
-Te dosificas e intentas cuidarte y entrenar, ya no solo físicamente, sino también la voz, que es el instrumento. También me planteo la logística de los conciertos de una forma más tranquila para estar descansado y poder llevar el concierto como yo quiero.
-Tiene un nieto de algo más de dos años. ¿Le pesa más ahora estar tanto tiempo alejado de la familia?
-Bueno, ni que duda cabe que, además, ellos viven a 600 kilómetros de donde estoy yo y me gustaría verle más. Pero bueno, por mi trabajo siempre hemos estado acostumbrados a esa distancia, y lo bueno es que cuando nos vemos y nos juntamos lo disfrutamos al máximo.
-Hablando de familia, seguro que más de un matrimonio ha salido de algunos de sus conciertos…
-[Risas] Sí, supongo que sí. Muchas de esas canciones, como aquel Bailar pegados, fueron clave al conocer a alguien. Muchas veces me han dicho que, en la boda, en vez del vals clásico, ponían alguna canción mía. Y eso me ilusiona.
-¿Alguna historia en concreto que le haya marcado especialmente en una de sus giras?
-El público siempre es muy espontáneo y me gusta que sea así, natural. He vivido cualquier tipo de situaciones. Una vez contaba en un programa de televisión que me habían tirado de todo en el escenario, pero creo que lo que más me gusta es que me tiren sonrisas y besos. Eso me gusta. [Risas]
-Bailar pegados, como comenta, es un tema icónico, pero también es responsable de otros muchos que han puesto banda sonora a nuestras vidas. ¿Cuál considera que ha envejecido mejor a lo largo de los años?
-He intentado que muchas de esas canciones del principio envejecieran bien. Por mi parte trato de actualizarlas constantemente, de que suenen tan actuales como el último trabajo. Creo que sería una pena dejarlas de lado, aparte de que yo soy incapaz de bajar del escenario sin cantar muchas de ellas. Yo diría que Bailar pegados, Galilea, son canciones que han sobrevivido y que muchas generaciones las cantan, gente que no había nacido. Así que qué bueno que haya ocurrido. Esto es lo que un músico siempre desea.
Puedo prometer que la gente va a disfrutar de una gran fiesta, de una noche de cierta nostalgia
-Totalmente cierto. Recuerdo bailar el Bailar pegados en un fin de curso, con apenas seis años.
-Imagínate. Porque cuando yo estaba grabando esa canción, que todavía no sabíamos que se iba a presentar para el Festival de Eurovisión, nunca me hubiera imaginado que podía tener esa trascendencia. Las canciones que van a Eurovisión parece que se pierden por el camino. Es curioso lo de esta, la magia que puede llegar a tener. Me siento agradecido de que los autores me la regalaran.
-El 13 de junio actuará en Córdoba, que ya se ha convertido en una parada habitual de sus giras. ¿Cómo definiría el vínculo que ha forjado con esta ciudad y su público?
-Desde hace tiempo, creo que hay un entendimiento, un cariño recíproco por parte del público, nos sentimos cómodos en el recinto. Y bueno, yo siempre opino que cuando uno hace un concierto tiene que intentar fidelizar a la gente para que puedan volver otra vez, y que vengan con ganas. Ojalá pase esto este 13 de junio. Yo desde luego tengo muy buen recuerdo de las visitas anteriores. Sí puedo prometer que en esta ocasión la gente va a disfrutar de una gran fiesta, de una noche de cierta nostalgia, de recordar aquella época de cuando uno iba a la discoteca, de aquellos primeros amores. Va a ser una noche muy divertida. Cuando uno paga una entrada tiene que ir a disfrutarlo y yo creo que nos encargaremos de que así sea.
-Echando la vista atrás y con todo su bagaje, ¿qué consejo le daría al Josep que comenzaba a cantar en orquestas y jingles publicitarios?
-Que disfrute muchísimo con el trabajo, porque es una suerte y una bendición seguir haciendo lo que a ti te gusta y compartirlo con el público. Que siga los pasos como los siguió, y que aprenda y escuche a la gente que lleva años en esto.
Suscríbete para seguir leyendo













