La fallida candidatura de Palma a Capital Europea de la Cultura 2031 ha estado este jueves en el centro del debate político en Cort, con un duro cruce de reproches entre el equipo de gobierno y la izquierda. El regidor de Cultura, Javier Bonet, ha negado que la eliminación de la ciudad en la primera votación haya supuesto un «fracaso», ha reiterado que el proyecto costó 82.000 euros públicos y ha irritado a la oposición cuando ha señalado que su departamento fomenta «la cultura de la buena».
La discusión se ha producido en la Comisión de Servicios a la Ciudadanía a raíz de una proposición del PSOE de Palma en la que reclamaba al equipo del gobierno del PP una auditoría, conocer «de manera detallada» todos los gastos, reprobar a Bonet por su gestión y pedir la dimisión de Gori Vicens, director general de Proyectos Culturales. De todos los puntos, solo ha salido adelante el relativo a informar del desglose de los gastos gracias a los votos de Vox y la izquierda.
La iniciativa la ha defendido la regidora socialista Silvana González, que ha calificado la eliminación de Palma en la primera votación como «un fracaso político de primer orden» y ha sostenido que el proceso ha puesto en evidencia «carencias del modelo cultural» del gobierno municipal. A su juicio, la candidatura ha estado más enfocada a una lógica de promoción turística que a un verdadero proyecto artístico y cultural de ciudad. También ha asegurado que el coste real ha sido muy superior al reconocido por el Ayuntamiento y ha elevado la cifra hasta 247.000 euros, reprochando al equipo de gobierno que no haya explicado con claridad el desembolso realizado.
Bonet ha rechazado de plano esa lectura. «He escuchado muchas veces la palabra fracaso, pero hay que poner las cosas en su sitio», ha replicado, antes de recordar que Palma se ha presentado a una competición «internacional de máximo nivel». El regidor ha defendido que la candidatura ha sido uno de los proyectos culturales más ambiciosos de las últimas décadas y ha rebajado el impacto de la derrota: «Esto no es Eurovisión, no ganar no invalida el proyecto».
El concejal ha insistido en que el valor de Palma 2031 no ha estado en obtener el sello, sino en el proceso abierto alrededor de la candidatura. «Lo más importante nunca fue el sello, sino el camino», ha sostenido. También ha reivindicado que el jurado ha reconocido aspectos de fondo del proyecto, como su metodología, la voluntad de transformar la industria turística o el intento de avanzar hacia una economía regenerativa.
Lucía Muñoz: «Márketing turístico»
A las críticas de la socialista se han sumado Lucía Muñoz, de Podemos, y Miquel Àngel Contreras, de Més per Palma. Muñoz ha cargado contra lo que considera un modelo cultural basado en el «marketing turístico» y ha acusado a Bonet de «gastarse cientos de miles de euros públicos en imagen y en vender titulares mientras no hay inversiones para infraestructuras y servicios públicos».
Contreras, por su parte, le ha reprochado falta de participación y le ha preguntado «quién decide qué es cultura buena y qué no», además de insistir en que los grupos no habían tenido acceso al proyecto.
Bonet ha encontrado a su único aliado en Vox. El regidor Luis Acosta ha defendido que, pese a poder ser un proyecto mejorable, se ha tratado de una iniciativa «verdaderamente ambiciosa» y ha afeado a la izquierda que cuando gobernó redujera la política cultural «a festivales y conciertos». En todo caso, Acosta ha votado con la izquierda el punto relativo a la información sobre los gastos de la candidatura «por transparencia».
En la réplica final, Silvana González ha subrayado que la proposición no trataba sobre modelos de gestión cultural. «La candidatura es el proceso y ese es el fracaso», ha afirmado. Bonet ha cerrado filas y ha vuelto a sujetarse a la cifra que ya había dado en rueda de prensa: «De las partidas de Cultura, solo se han gastado 82.000 euros».
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