Las claves
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Las negociaciones para poner fin a guerra de Irán se abocan hacia un punto de no retorno y la posibilidad de una reanudación de los ataques resulta cada vez más verosímil. El líder supremo, Mojtaba Jamenei, ha aprobado una directiva que prohíbe la exportación del uranio enriquecido con un grado de pureza cercano al necesario para desarrollar una bomba nuclear, según informa la agencia Reuters citando a dos fuentes persas de alto rango.
La decisión supondría un enorme obstáculo en las negociaciones de paz con Estados Unidos ya que una de las principales exigencias que la Administración Trump ha trasladado a la República Islámica es la entrega de los más de 400 kilos de material altamente enriquecido al 60%, un nivel muy superior al de cualquier uso civil.
«La directiva del líder supremo, y el consenso dentro del Gobierno, es que las reservas de uranio enriquecido no deben salir del país», apuntan las fuentes iraníes. Teherán considera que enviar el uranio al extranjero -la Rusia de Vladímir Putin se ha ofrecido a gestionarlo- dejaría al país más vulnerable a futuros ataques de Estados Unidos e Israel.
El expresidente iraní Hasán Rohaní durante una visita a las instalaciones nucleares en 2019.
Efe
Reuters añade, citando a funcionarios israelíes, que el presidente Trump le ha asegurado a Benjamin Netanyahu que las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido, necesarias para fabricar un arma atómica, serán enviadas fuera de Irán y que cualquier acuerdo de paz debe incluir una cláusula al respecto.
Pese a la decisión del líder supremo, que fue herido en el bombardeo inaugural de la guerra que mató a su padre y desde entonces no ha aparecido en público, las autoridades iraníes sí estarían dispuestas a encontrar una solución alternativa, como «diluir» las reservas de uranio bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Intercambio de propuestas
La agencia atómica de la ONU estima que Irán disponía de unos 440 kilos de uranio enriquecido al 60% antes de los bombardeos de las instalaciones nucleares en junio del año pasado. El material se guardaba principalmente en unos complejos de túneles en Isfahán y Natanz, pero se desconoce la cantidad que ha sobrevivido a las potentes bombas antibúnker.
En su última lista de exigencias para avanza hacia una solución diplomática, enviada hace unos días, Washington requirió a Irán la entrega del uranio, la limitación de su programa nuclear a una sola instalación activa y la renuncia a compensaciones por daños de guerra, según la agencia iraní Fars.

Desde Teherán se ha detallado este jueves que se está elaborando una réplica a la última propuesta de la Administración Trump. El mandatario republicano ha dejado entrever su disposición a esperar unos días para «recibir las respuestas correctas» del régimen de los ayatolás. Como viene siendo habitual, ha amenazado con reanudar los ataques si los contactos no prosperan.
«Hemos recibido la postura de Estados Unidos y la estamos analizando», ha confesado Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Exteriores, según recoge la agencia estatal iraní Nour News. Pakistán, que acogió las conversaciones de paz el mes pasado, sigue tratando de mediar entre ambas partes: su ministro del Interior estuvo este miércoles en Teherán y el jefe del Ejército ha emprendido un nuevo viaje a la capital iraní.

Un hombre sostiene una bandera con una imagen del fallecido líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Ruhollah Jomeini, del fallecido ayatolá Ali Jamenei, y del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei.
Reuters
Seis semanas después de la entrada en vigor de un frágil alto el fuego, las conversaciones para poner fin a la guerra han mostrado escasos avances, mientras que el alza vertiginosa de los precios del petróleo sigue generando preocupación por la inflación y su impacto en la economía mundial.
Irán también presentó hace unos días una nueva oferta a Estados Unidos, que recoge demandas rechazadas con anterioridad por Trump, como las exigencias de control del estrecho de Ormuz, compensación por los daños de guerra, fin de las sanciones económicas, liberación de los activos congelados y la retirada de las tropas estadounidenses de la región.
El principal negociador de paz de Irán, Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento, denunció el miércoles que «los movimientos obvios y ocultos del enemigo» demuestran que Estados Unidos está preparándose para reanudar los bombardeos.
Las autoridades iraníes han repetido de forma insistente que solo después de recibir garantías de que no habrá más ataques ni de EEUU ni de Israel se sentarán a la mesa para negociaciones sustanciales sobre su programa nuclear.













