Emiliano García-Page ha reaccionado con sorpresa a la investigación abierta al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en el marco del caso Plus Ultra, una noticia que ha conocido este martes en directo durante una entrevista en Onda Cero con el periodista Carlos Alsina. El presidente de Castilla-La Mancha ha evitado sumarse al ruido político inmediato y ha optado por un mensaje prudente, más cercano a la presunción de inocencia que a la condena anticipada que la derecha ha tratado de instalar desde el primer minuto.
«Me deja de piedra», ha afirmado García-Page al ser preguntado por la citación de Zapatero como investigado por parte del juez José Luis Calama. La Audiencia Nacional ha citado al expresidente el próximo 2 de junio dentro de la causa vinculada al rescate público de Plus Ultra, una investigación que ha provocado una fuerte sacudida política y una rápida ofensiva del PP y Vox contra el PSOE.
Lejos de entrar en una valoración jurídica de una causa que todavía se encuentra en fase de instrucción, Page ha marcado distancia con cualquier juicio paralelo. El dirigente castellanomanchego ha reconocido que hace tiempo que no mantiene relación con Zapatero y que ha discrepado de él en «muchas cosas«, pero también ha querido dejar claro que su experiencia personal con el expresidente no se corresponde con el perfil económico que ahora se le atribuye en la investigación.
«El recuerdo que tengo siempre es la experiencia personal con Zapatero, ya le digo, nunca le he visto especialmente obsesionado con el dinero, ni mucho menos», ha señalado el presidente regional. En esa misma línea, ha añadido que no le conoce una «neurosis económica», una expresión con la que ha tratado de separar su conocimiento personal del expresidente de las sospechas judiciales que ahora deberán aclararse en sede judicial.
Prudencia frente al ruido político
La reacción de Page llega en un momento de máxima tensión política, después de que PP y Vox hayan convertido la citación de Zapatero en una nueva ofensiva contra el Gobierno y contra el conjunto del PSOE. La causa, sin embargo, se encuentra todavía en una fase inicial respecto al expresidente, que mantiene intacta su presunción de inocencia y tendrá la oportunidad de declarar ante el juez el 2 de junio.
El presidente castellanomanchego no ha negado la relevancia del caso ni la gravedad política de que un expresidente del Gobierno sea llamado a declarar como investigado. Pero ha optado por un tono contenido, sin alimentar la lógica de condena previa que la derecha acostumbra a utilizar cuando una causa afecta al adversario político, mientras suele reclamar prudencia cuando los procedimientos judiciales alcanzan a sus propias filas.
García-Page ha situado además la reflexión en un terreno más amplio, el de la vida de los dirigentes una vez abandonan la primera línea política. «En las etapas de los ex, este país daría para una enciclopedia sobre qué pasa después de la política, para los políticos», ha apuntado, en una reflexión que ha ido más allá del caso concreto y que ha dejado entrever la complejidad del papel público, privado y profesional de quienes han ocupado responsabilidades de Estado.
«Le deseo que le vaya bien y se pueda defender»
Page ha cerrado su valoración con un mensaje explícito de respeto al proceso judicial y al derecho de defensa de Zapatero. «Le deseo, lógicamente, en este proceso que le vaya bien y se pueda defender», ha afirmado el presidente castellanomanchego, evitando cualquier frase que pudiera interpretarse como una condena o como una defensa cerrada al margen de la investigación.
La posición del dirigente socialista se ha situado así en una línea de prudencia institucional. Por un lado, ha reconocido el impacto de la noticia y su sorpresa personal. Por otro, ha recordado que su conocimiento de Zapatero procede de su etapa política y de una relación que, aunque ya no es cercana, nunca le llevó a percibir en el expresidente una especial preocupación por el dinero.
La investigación del caso Plus Ultra ha vuelto a colocar en el centro del debate público el rescate de 53 millones de euros concedido a la aerolínea tras la pandemia, una operación que lleva años siendo utilizada por la derecha como ariete político contra el Gobierno. Ahora, con la citación de Zapatero como investigado, PP y Vox han elevado el tono de sus ataques, aunque será la instrucción judicial, y no la batalla partidista, la que determine el alcance real de las acusaciones.
















