El alcalde de Mánchester, Andy Burnham, es el favorito en todas las quinielas para reemplazar al primer ministro británico, Keir Starmer, al frente del Partido Laborista y del Gobierno en los próximos meses. El edil ya ha expresado públicamente su intención de llevar a cabo «grandes cambios» en la política británica y confía en que el comité ejecutivo de su partido le confirme este jueves como candidato a las elecciones anticipadas en la circunscripción de Makerfield, algo que le abriría las puertas del Parlamento y le permitiría lanzar su desafío al liderazgo de Starmer.
Burnham se ha erigido como la mejor opción en las filas laboristas para relevar al primer ministro. Representante de la llamada «izquierda moderada» (soft left) —el sector de la formación situado entre el ala izquierdista y los laboristas más centristas—, su figura genera consenso entre muchos diputados. Fue miembro de la Cámara de los Comunes entre 2001 y 2017, un período en el que ocupó varios cargos de responsabilidad en el Gobierno, entre ellos el de ministro de Cultura y ministro de Educación. Ya con el partido en la oposición, formó parte de los equipos de Ed Miliband y de Jeremy Corbyn, contra los que se presentó sin éxito en las primarias de 2010 y 2015.
Alcaldía de Mánchester
Pero posiblemente lo que más galones le ha dado han sido sus casi 10 años al frente de la alcaldía de Mánchester, en los cuales ha logrado mejorar los servicios públicos y convertir la ciudad y su área metropolitana en la zona con más crecimiento económico del país. Su defensa de la política local frente a la lejanía de los políticos de Westminster le ha permitido tener unos índices de popularidad mucho mayores que los de sus compañeros en el Gobierno, algo que ha tratado de explotar en los últimos días para trasladar un mensaje de optimismo a los votantes.
El alcalde ha criticado el modelo de desindustrialización y privatizaciones que ha predominado en el Reino Unido en las últimas décadas y ha apostado por recuperar la titularidad pública de servicios básicos como el agua o el transporte, además de construir más vivienda social. También ha defendido una mayor eficiencia en la gestión de los recursos públicos, con el objetivo de mejorar los servicios sin necesidad de subir impuestos o romper las reglas fiscales, así como un mayor acercamiento a la Unión Europea, aunque sin llegar a plantear un reingreso al club comunitario.
Dificultades por delante
Pero lo cierto es que muchas de las propuestas planteadas por Burnham se asemejan a las que ha tratado de impulsar Starmer, sin éxito, en los últimos dos años. Algo que ha llevado a algunos expertos a cuestionar si podrá recuperar la confianza de los votantes en caso de que consiga comandar el Gobierno en los próximos meses. «Es un error pensar que cambiar de líder va a suponer un gran cambio. Creo que hay una serie de factores que determinan la actuación de un Gobierno: el contexto, el legado, las circunstancias… Será muy difícil que las cosas cambien, al menos de forma radical», explica Mark Wickham-Jones, profesor de política en la Universidad de Bristol.
En una línea parecida se posiciona Christopher Kirkland, experto en el Partido Laborista y profesor en la Universidad St John de York. «Los grandes temas que se están tratando actualmente en Westminster son la nueva relación con la UE tras el Brexit y, posiblemente, las cuestiones relacionadas con la inmigración. ¿Qué puede hacer él de forma diferente? No mucho. La renegociación de la relación del Reino Unido con la UE llevará años, y aunque la inmigración está disminuyendo, esto no está beneficiando a Starmer, así que no estoy muy seguro de qué podría hacer Burnham de forma diferente», asegura.
A pesar de que Burnham ha sido ubicado ideológicamente más a la izquierda que Starmer, lo más probable es que trate de evitar temas como el acercamiento a la UE o la inmigración en caso de ser confirmado como el candidato laborista en las elecciones en Makerfield, donde el Brexit ganó con un 65% de los votos en el referéndum de 2016. La posibilidad de que los ultras de Reform UK ganen en esta circunscripción y le dejen fuera del Parlamento siguen estando encima de la mesa, algo que cambiaría por completo la guerra interna en el Partido Laborista y podría dar opciones a Starmer de mantenerse en el cargo más tiempo de lo que algunos pronostican.
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