La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha criticado el ataque contra Irán emprendido por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero y del que pronto se cumplirán tres meses, atribuyéndole un origen ilegítimo, unas dañinas consecuencias sobre el tráfico marítimo internacional y un balance próximo al desastre estratégico.
Lo ha hecho en la tarde de este lunes Robles ante la Comisión de Defensa del Congreso al considerar que la «agresión unilateral, sin marco jurídico alguno, de EEUU e Israel a Irán» no está sirviendo a sus planteamientos estratégicos iniciales. «Que esta guerra no está consiguiendo sus objetivos es evidente», ha sostenido la titular de Defensa. «Buena prueba de ello es que Irán ha conseguido mantener una capacidad de ataque y hostigamiento a la navegación, a la que se han sumado ataques contra instalaciones militares, petrolíferas y gasísiticas de los países del golfo”.
El «cierre parcial del estrecho de Ormuz» es «consecuencia directa de la escalada militar producida en la región», ha dicho Robles, para recordar, no sin intención, que «antes de los ataques a Irán el Estrecho permanecía abierto con total normalidad».
Guerra ilegal
La lectura que hace la ministra española de Defensa es frontalmente contraria a la que el almirante norteamericano Charls Bradford, jefe del Comando Central de Estados Unidos, presentaba al Senado de su país el pasado 14 de mayo.
En su balance, el comandante del USCENTCOM asegura que las fuerzas norteamericanas han destruido prácticamente toda la capacidad militar de Irán, y que a la república islámica le costará decenios recuperarla tras los bombardeos sufridos.
Robles ha calificado esos ataques como una «guerra unilateralmente iniciada, sin ningún tipo de acuerdo ni mención previa de que se iba a realizar», repitiendo implicitamente su denuncia de que la administración Trump no avisó a sus aliados de que iba a atacar a Irán junto con Israel el pasado 28 de febrero.
La ministra de Defensa ha insistido en varias ocasiones en su deploración de esa guerra: «La rechazamos porque es contraria al Ordenamiento Jurídico Internacional«, ha resumido.
Las bases continúan
En el marco de ese rechazo ha sido que el Gobierno de España tomó la decisión, «como otros países por razones muy similares», de negarle al Pentágono el empleo de las bases de utilización conjunta. «Se negó la utilización de Rota, Morón y del espacio aéreo a los solos efectos de la participación en la guerra de Irán», ha dicho Robles, subrayando que no están disponibles «para el uso en una guerra que no tiene el amparo del ordenamiento jurídico internacional».
No obstante, y pese a las amenazas insinuadas en ocasiones por el presidente norteamericano Trump, «las bases siguen plenamente operativas en los términos y el alcance previsto en los acuerdos con Estados Unidos, país al que consideramos un aliado estratégico, con el que nos unen profundos lazos, forjados con la propia ayuda de España a su independencia», ha explicado Robles.
La ministra ha aprovechado su comparecencia en el Congreso para fijar posiciones internacionales del Gobierno: «Ningún país puede decidir unilateralmente qué tipo de paz y qué tipo de reglas hay en el mundo”, ha proclamado, para asegurar después: “España no participa ni participará en guerras de agresión ni intervenciones que no tengan cobertura jurídica internacional”.
Retirar la fragata
La fragata Méndez Núñez, que Defensa había enviado para escolta del portaviones francés Charles de Gaulle en la misión de defensa de Chipre del cruce de fuego de misiles balísticos en la guerra de Irán, ya está de nuevo en puerto en España, adonde llegó el pasado día 15.
El Gobierno la ha retirado del grupo de combate del Charles de Gaulle después de que el ejecutivo francés comunicara a Madrid que había decidido enviar el portaviones a Ormuz. La decisión se tomó el pasado 5 de mayo, según ha explicado la ministra en el Congreso. París informó de un cambio de misión, «cambiar el objetivo del portaviones, dirigiéndose a la zona de Ormuz para posibles maniobras militares en la zona, y en ese momento se acordó la finalización de la fragata Méndez Núñez».
Según Robles, esa medida se tomó «con el conocimiento del Gobierno de Chipre, y a los efectos de lo que [el portaviones] pueda hacer en Ormuz, que todavía no se sabe». Sea lo que sea, «no cumple los objetivos de la OTAN ni de protección de Chipre», ha aseverado.
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