Los hechos ocurrieron en diciembre de hace tres años, en un edificio de Alcantarilla. Testigos dieron la voz de alarma: un hombre había sido agredido y sangraba abundantemente por la testa. El autor del ataque había huido tras reventarle la cabeza a martillazos: le propinó una quincena de golpes.
Al llegar la Policía Nacional al lugar, la víctima estaba muy mal, pero aún podía hablar. De hecho, fue capaz de decir quién le había atacado: un vecino suyo. El individuo fue localizado en el garaje de su casa, donde se afanaba en limpiar el arma empleada y la ropa que llevaba puesta, la cual tenía restos de sangre. La Policía procedió a detenerlo y, del Juzgado de Guardia, pasó a prisión provisional. El caso ya tiene sentencia.
El día de la vista, ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, en el Palacio de Justicia de Murcia, las partes (Fiscalía, acusación particular y defensa del procesado) llegaron a un acuerdo y no hubo juicio como tal, sino que el asunto se saldó con una conformidad en virtud de la cual el encausado, nacido en Murcia en 1968, admitía lo que hizo y veía reducida su pena.
Se declara insolvente
La víctima fue operada de urgencia en el Virgen de la Arrixaca y sobrevivió, pero tendrá secuelas de por vida. Su agresor ha de indemnizarle ahora con una cifra cercana a los 96.000 euros, aunque manifestó que carece de capacidad económica para hacerle frente.
En cuanto a la pena de cárcel, el procesado, como autor de un delito de asesinato en grado de tentativa, es condenado a pasar siete años y 16 días en prisión. Durante una década tiene prohibido aproximarse al afectado o comunicarse con él por medio alguno. También se le condena a hacerse cargo de las costas. La sentencia es firme y contra la misma no cabe recurso.
Llamó a su puerta y le empezó a golpear
Tal y como se lee en el relato de hechos probados de la sentencia, el agresor «llamó a la puerta del domicilio de su vecino armado de un martillo y, cuando le abrió, de forma inesperada le propinó con él varios golpes en la cabeza y en el tórax, por lo que quedó tendido en el portal sangrando abundantemente».
El procesado «cesó en su ataque cuando la víctima, tras caer al suelo, perdió la consciencia, marchándose a su domicilio», prosigue la resolución. El afectado «se pudo reincorporar y comenzó a pedir auxilio, siendo socorrido por un viandante que se encontraba en las proximidades y que vio salir al procesado de la casa de la víctima armado con el martillo». El agresor fue capturado horas después.















