«Nos ofrecieron 1,7 millones a mí y a mi gente»: crónica de cómo los policías infiltrados en el puerto de Vigo se ganaron la confianza de un gran capo de la droga

Una de las misiones policiales más arriesgadas es la de infiltrarse en un grupo criminal. «Encina», el nombre en clave de uno de los policías nacionales que logró introducirse en una de estas organizaciones, desgranó este viernes en la Audiencia de Vigo la manera en que se ganaron la confianza de Damián R.U., el ambicioso capo malagueño que quiso hacerse con el «monopolio» de la importación de cocaína a través del puerto de Vigo. Este agente encubierto y otros como «Manzanares» o «Rin» se presentaron ante los narcos simulando ser un grupo con capacidad para ayudarles en toda la logística relativa a la retirada de la droga de la terminal portuaria y su custodia hasta su salida de la ciudad. Los delincuentes a los que se ofrecieron «no eran principiantes», pero picaron el anzuelo y confiaron en ellos para traer su primer gran alijo por la ciudad olívica: «Nos consideraron contactos seguros y útiles. Lo que nos prometieron por nuestro servicio fueron 1.775.000 euros que nos pagarían una vez la cocaína llegase a su destino». Poco se podían imaginar los hoy acusados que esos hombres a los que garantizaron tal millonaria cantidad eran en realidad policías que acabarían desbaratando sus ambiciosos planes ilícitos.

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