La cuarentena de la joven de 32 años ingresada en el Hospital de Sant Joan, en Alicante, como contacto de seguimiento de hantavirus podrá prologarse hasta un máximo de 42 días. Los primeros 28 será hospitalaria pero después se planteará «si eso se puede transformar en una cuarentena domiciliaria, siempre y cuando todas y cada una de las pruebas vayan dando negativas».
Así lo ha declarado la ministra de Sanidad, Mónica García, quien ha añadido que la misma medida se aplicará para la cuarentena de otra mujer en Barcelona que, como la alicantina, compartió avión con una de las fallecidas, y para los españoles que iban en el crucero MV Hondius que están aislados el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla en Madrid. En el caso de las dos primeras, el plazo se cumplirá a finales de la próxima semana ya que el contacto se produjo el 25 de abril.
Para los médicos del Hospital de Sant Joan sería la medida más adecuada por el «derroche» que supone para un centro «con un déficit de plantilla estructural. Es de locos», señalan fuentes del personal. Parte de la tercera planta está clausurada para máximo aislamiento de esta paciente en un dispositivo que ha supuesto el bloqueo de ocho camas que en condiciones habituales se utilizarían para ingresar a otros enfermos; así como la contratación de personal para hacer tres turnos de Enfermería y tres de técnicos de cuidados auxiliares enfermeros.
Los médicos reclaman refuerzos de internistas, de enfermedades infecciosas y de prevención de riesgos laborales. Este último «está muy sobrecargado estos días previos a que se incorporen los nuevos residentes MIR y le toca hacer reconocimiento exprés a todas las personas en relación con la paciente confinada. Es un servicio con una sola facultativa médica», señalan desde el centro cuando en otros próximos hay tres médicas y cuatro residentes, señalan.
La cuarta muestra de la mujer de 32 años aislada en el Hospital de Sant Joan ya ha sido enviada al Centro Nacional de Microbiología
Visitas de familiares
El Ministerio informó ya este jueves de que la paciente del Hospital de Sant Joan podrá recibir visitas de familiares durante «la próxima semana» siempre que se confirme su negativo para este virus en la nueva PCR que se le va a realizar «al cumplirse siete días desde su ingreso».
Esta prueba se le practicará este viernes, que es cuando se cumple una semana desde que entró en cuarentena en el Hospital de Sant Joan y se convertirá en la cuarta que se le hace. Se le tomará una nueva muestra que será remitida para su análisis al Centro Nacional de Microbiología del Instituto Carlos III.
La misma medida de flexibilización se tomará con la barcelonesa y con los del Gómez Ulla que iban en el crucero, siempre que sigan dando negativo. El diagnóstico del hantavirus, especialmente en situaciones de brote como la actual, se realiza mediante técnicas moleculares de alta precisión para detectar el material genético del virus en el paciente en muestras de sangre y saliva.
Al fondo, la zona de aislamiento en la que está la paciente contacto en seguimiento por hantavirus en el Hospital de Sant Joan / INFORMACIÓN
Contacto de seguimiento
En el informe de situación elaborado por el Ministerio de Sanidad, se indica que este caso probable de Alicante, tras tres pruebas PCR negativas siguiendo el protocolo acordado en la Comisión de Salud Pública, continúa en cuarentena asintomática considerándose un contacto en seguimiento. Cuando ingresó, el pasado viernes, entre medidas de seguridad como una burbuja, presentaba tos e insuficiencia respiratoria leve, y desde entonces permanece aislada en una zona de presión negativa de la tercera planta del Hospital de Sant Joan para evitar que el virus salga al exterior.
La joven fue pasajera del vuelo en el que, el 25 de abril, embarcó la mujer que falleció dos días después en Johannesburgo tras contraer el virus a bordo del crucero MV Hondius. Esta era la paciente 1, esposa del pasajero muerto con anterioridad en el barco y considerado el paciente cero. La alicantina estuvo sentada dos filas por detrás, según desveló inicialmente el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla. La fallecida, de 69 años, permaneció unos 40 minutos en el avión hasta que la tripulación la bajó de la aeronave por su delicado estado de salud para su ingreso en un hospital. Su deceso se produjo dos días después.
Cautela
La ministra celebra «con todas las cautelas», que el único español que hasta ahora ha dado positivo en hantavirus, uno de los 14 pasajeros del MV Hondius aislado en, «esté mejor», estable y «con una mejoría de sus síntomas».
«Hasta ahora todo son buenas noticias», ha valorado tras participar en la XVII Conferencia Iberoamericana de ministras y ministros de Salud, en la que ha actualizado los últimos datos sobre los contactos y el caso de hantavirus vinculados a este brote.
El protocolo era muy claro: del barco se hacía una evacuación rápida y eficaz a cada uno de los países
La situación es muy similar a la de jornadas anteriores y que compartieron ya los ministros europeos del ramo durante una reunión que celebraron el miércoles. La situación que más preocupa es la de la ciudadana francesa que «está en una situación más compleja, más complicada» en una unidad de cuidados intensivos de Francia.
En el caso español, un pasajero de 70 años que empezó a desarrollar sintomatología el pasado lunes, «ha tenido una mejoría de los síntomas y esperamos que siga mejorando». «Está estable», ha reiterado pero «con todas las cautelas que como siempre tenemos que tener en este tipo de evaluaciones». De los otros 13 cruceristas en el Gómez Ulla «no hay ninguna novedad clínica», siguen negativos y sin síntomas.
Críticas
Respecto a las críticas del Gobierno canario porque no se hagan PCR en otro sitio que no sea el Centro Nacional de Microbiología cuando el archipiélago cuenta con el suyo, Mónica García ha lamentado un nuevo episodio de «desinformación» porque «el CNM es el único laboratorio que a día de hoy está acreditado para dar garantías» de estas pruebas.
Haber hecho lo que dice el Ejecutivo canario habría supuesto «haber dejado a las personas esperando 24 horas en Canarias, lo cual contradice la voluntad del Gobierno canario de que estuviera la gente el menor tiempo posible allí», ha criticado. Además, haber esperado el resultado de una PCR de un laboratorio que «no estaba garantizado y acreditado» habría acarreado perder «un tiempo de oro que nos ha servido para tratar a los pacientes donde tenían que ser tratados». También se habría traducido en que «la mujer francesa se hubiera puesto mala en suelo canario o que el paciente español que luego dio positivo, empezó a tener síntomas, se hubiera puesto malo en suelo canario».
«El protocolo era muy claro: del barco se hacía una evacuación rápida y eficaz a cada uno de los países y cada una de las personas iba a seguir el protocolo establecido por las autoridades internacionales y luego cada uno de los países aislaría o cuarentenaría o trataría a las personas en función de su sintomatología y de su evaluación», ha zanjado.
Por ello, ha vuelto a apelar a «no desviar el foco» porque ese protocolo se hizo con todas las autoridades internacionales, en la OMS, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) y expertos epidemiólogos de toda Europa
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