El Real Madrid espera a Mourinho mientras se relame de las heridas de la derrota en el clásico que dio el título al Barcelona. El destino del conjunto blanco está, en estos momentos, en las manos del técnico portugués. La deriva lastimosa del equipo en el césped y, sobre todo, en el vestuario necesita de una profunda renovación y Florentino Pérez ha decidido que el luso sea el encargado de acometerla. El exitoso ciclo que cerró Carlo Ancelotti no encontró una continuación en un Xabi Alonso del que el presidente receló desde antes de ficharlo. Ahora la pelota está en el tejado de José Mourinho. El técnico dio el primer paso al contactar con Florentino en una videollamada que rondó la media hora y en el que los dos hablaron sobre la situación del club, el ambiente del vestuario y las expectativas de futuro del presidente.
Los requisitos y la cláusula de rescisión
Florentino escuchó las exigencias del portugués para acceder a entrenar al Real Madrid. La situación de necesidad del conjunto blanco ha dado la vuelta a la tortilla y ahora no es Mourinho el que se ha ofrecido, es el club blanco el que necesita al técnico. Así que las peticiones del entrenador de Setubal encontraron una respuesta afirmativa en el dirigente madridista. Dos años de contrato, la salida de Pintus del primer equipo, la creación del cargo de un portavoz del club, el hilo directo con Florentino y el contacto con los servicios médicos del club. Todas peticiones que el presidente encontró factibles, incluida la salida del preparador físico, al que tampoco quiso integrar en su staff Carlo Ancelotti en su segunda etapa en el club. Los entrenadores no quieren tener ‘espías’ en el vestuario y a Pintus se le considera un hombre de Florentino, sus ojos y sus oídos.
Así que ahora mismo el Real Madrid espera una llamada de Mourinho para redactar el contrato y cerrar su fichaje por dos temporadas, que podrían extenderse con una tercera que debería ser refrendada por ambas partes. El luso tiene aún una temporada más de contrato con el Benfica, pero puede activar una cláusula de rescisión para salir que le costaría al Real Madrid seis millones de euros. Mourinho tiene de plazo para activar dicha cláusula hasta finales de mayo, por lo que hay cierta premura en las oficinas del Real Madrid porque el luso descuelgue la llamada y acepte la oferta de Florentino para dirigir a los blancos. Las relaciones entre el Real Madrid y el Benfica son excelentes y no supondría un problema este movimiento.
Sería, por tanto, el segundo año en el que el Real Madrid paga el traspaso de un entrenador porque ya el pasado verano tuvo que pagar ocho millones de euros para hacerse con los servicios de Xabi Alonso, que tenía un año más de contrato con el Bayer Leverkusen. El movimiento del Real Madrid devolvería a Mourinho a la primera línea después de haber pasado por clubes de menos jerarquía en el escaparate internacional como Tottenham, Roma, Fenerbahçe o ahora Benfica. Un caso parecido al de Ancelotti, al que Florentino ‘rescató’ de Everton inglés cuando parecía que sus años dorados en los banquillos ya habían pasado.
Señalado por el incidente racista con Vinícius
El portugués llega, sin embargo, señalado por su posicionamiento en el incidente que se vivió en el enfrentamiento entre el Benfica y el Real Madrid en Lisboa en el que Vinícius activó el protocolo contra la xenofobia al denunciar que el futbolista argentino del Benfica Prestianni le había llamado “mono”. El técnico puso el foco en la celebración del gol de Vinícius en lugar de repudiar el posible insulto de su futbolista. “Le dije a Vini: Has marcado un gol de otro mundo. ¿Por qué lo celebras así? ¿Por qué no lo celebras como lo hacían Di Stéfano, Pelé, Eusébio…? ¿Por qué lo celebras así? Es la única cosa que no me entra. Lo último que es este club es racista. Ellos (Vinícius y Prestianni) me han dicho cosas distintas, pero no creo en uno u otro. Quiero ser independiente”, dijo el técnico portugués en la rueda de prensa posterior al partido. Prestianni afirmó que llamó a Vinícius “maricón” y no “mono” y ha sido sancionado con seis partidos por insultos homófobos.
Suscríbete para seguir leyendo











