Pese a las fuertes derrotas del Partido Laborista en las elecciones locales celebradas en Reino Unido la semana pasada, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha asegurado que no dimitirá de su cargo, al tiempo que se ha comprometido a «reconstruir una relación más fuerte con Europa».
«Sé que la gente está frustrada con la situación. Sé que tengo mis detractores y sé que necesito demostrarles que se equivocan. Y lo haré», ha expresado Starmer en un discurso dirigido a los votantes y a los rivales dentro de su propio partido, en el que ha reiterado que «hay frustración en todo el país con el ‘statu quo’, que no está funcionando. Hay frustración porque la política no está funcionando para demasiada gente. Y sí, también hay cierta frustración conmigo«.
«El último Gobierno se definió por romper nuestra relación con Europa. Este Gobierno laborista se definirá por reconstruir esa relación con Europa, poniendo a Reino Unido en el corazón de Europa«, ha añadido, remarcando que el Brexit «nos hizo más pobres y más débiles», aunque no ha detallado los planes concretos para ese acercamiento.
El discurso se produce después de que el Partido Laborista sufriera la semana pasada los peores resultados en unas elecciones locales para un partido gobernante en más de tres décadas. Cabe recordar que Starmer logró en 2024 una de las mayorías parlamentarias más amplias de la historia británica moderna.
«Asumo la responsabilidad de no haberme marchado, de no haber sumido a nuestro país en el caos en el que los conservadores lo hundieron una y otra vez, un caos que causó un daño duradero a este país», ha señalado.
En su intervención, ha prometido «afrontar los grandes desafíos» a los que se enfrenta Reino Unido, aunque ha reconocido que «para afrontar los retos, los cambios graduales no serán suficientes«. «Sobre crecimiento, defensa, Europa, energía, necesitamos una respuesta mayor de la que anticipamos en 2024 porque estos no son tiempos corrientes», ha dicho.
Además, Starmer ha aludido directamente a su partido, afirmando que no pueden permitirse el lujo de atacarse entre sí cuando el país se enfrenta a «oponentes muy peligrosos» que buscan «más política de resentimiento, más división, más señalar los problemas, buscando no soluciones sino a alguien a quien culpar» y, «si no hacemos esto bien, nuestro país se adentrará en un camino muy oscuro».
NACIONALIZACIÓN DE BRITISH STEEL
No obstante, el «anuncio más importante de este discurso», según la directora de investigación de XTB, Kathleen Brooks, ha sido la nacionalización del acero británico.
En concreto, como parte de las nuevas medidas, el primer ministro de Reino Unido ha informado de que se nacionalizará la siderúrgica British Steel: «Puedo anunciar que esta semana se presentará una ley que otorgará al Gobierno poderes» para adquirir la propiedad total de British Steel. Hay que recordar que, en abril del año pasado, el Gobierno tomó el control operativo de British Steel, que estaba en manos de sus propietarios chinos, Jingye. Desde entonces, se ha estado buscando un socio del sector privado.
«La conveniencia de esta medida durante la crisis energética es objeto de debate, pero si impide que un gobierno de izquierda radical llegue al poder en Reino Unido, el mercado podría pasar por alto esta política. El primer ministro también abogó por estrechar las relaciones con Europa, pero no hubo ningún anuncio político relevante al respecto», indica Brooks.
En general, considera que este discurso «se consideraba crucial para su posición y Starmer salió contundente, descartando la posibilidad de un cambio de primer ministro. Si bien el primer ministro enfrentó desafíos a su liderazgo durante el fin de semana, no se ha producido ningún golpe decisivo» y, aunque las encuestas «dan un veredicto demoledor sobre la gestión de este gobierno hasta el momento, los mercados están claramente dispuestos a ignorar las luchas internas que se están produciendo en el Partido Laborista esta semana».












