Detrás de los alimentos de cercanía hay historias de esfuerzo, tradición e innovación. Es el caso de José Manuel Gómez Llanos, un ganadero de Cangas del Narcea que ha contado en COPE Asturias cómo es su día a día en la explotación. Un trabajo que define como «cuidar vacas, 24/7» y que afronta con satisfacción porque, como él mismo afirma, «trabajas en algo que te gusta».
Carne 100% asturiana: tierna y jugosa
La carne que produce José Manuel es «100% asturiana«, de la raza Asturiana de los Valles y con la certificación de la IGP, que verifica su origen y calidad. «No hay trampa ni cartón», asegura el ganadero. Este origen se nota en el producto final gracias a la alimentación del ganado, basada en pastos y un amamantamiento mínimo de cinco meses.
José Manuel Gómez cuidando las vacas
El proceso culmina con un cebo a base de cereales y pastos de Asturias, lo que repercute directamente en la calidad de la carne. El resultado es una carne «muy jugosa», que «no coge engrasamiento» y es «muy tierna».
Está catalogada en montones de estudios como una de las mejores carnes de Europa»
Ganadero asturiano
El respaldo al productor de cercanía
La vida del ganadero autónomo tiene «momentos complicados«, pero José Manuel Gómez siente el respaldo de cadenas como supermercados Masymas. Afirma que «siempre están al otro lado del teléfono» para solucionar problemas, ya sea facilitando el sacrificio de reses o aportando la «liquidez que se necesita».
A pesar de la dedicación que exige su trabajo, con jornadas de 24 horas los siete días de la semana, también hay tiempo para la vida familiar. «Si es más complicado hoy salir de la oficina, pues me toca a mí conciliar con las nenas, que si extraescolares, revisiones en el médico…», explica sobre el reparto de tareas en casa.

José Manuel Gómez trabajando con el ganado
Cualquier consumidor de Masymas puede ver de dónde salió ese ternero»
Ganadero asturiano
Frente a la carne de fuera, Gómez Llanos defiende la trazabilidad, la calidad y los controles sanitarios del producto nacional. «Cualquier consumidor de Masymas que vaya a Gijón y compre un kilo de carne, un fin de semana que le apetezca dar un paseo y plantarse en Cangas, llega a la ganadería, puede ver de dónde salió ese ternero, cómo vive el resto, cómo pastan las vacas», sentencia.














