la persecución a los cátaros

La imagen de la Inquisición suele evocar hogueras, plazas públicas y grandes ciudades donde se escenificaban los castigos. Sin embargo, la realidad fue más compleja y, en muchos territorios, más silenciosa. Es el caso de Castellón, donde no existió un tribunal propio ni lugares de ejecución permanentes, pero donde la huella de la institución fue igualmente profunda. La actividad inquisitorial en la zona dependía del tribunal de Valencia, establecido en 1481 por los Reyes Católicos, y desde allí se gestionaban los procesos que afectaban a la población castellonense. A pesar de no contar con espacios propios de castigo, la Inquisición marcó la vida social y religiosa de la provincia durante siglos.

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