Salud mental y bienestar emocional en la escuela es la publicación de un Vademécum elaborado bajo la dirección del Dr. Javier Urra, un proyecto realizado con la cooperación de Siena Educación, Grupo Anaya y la Fundación Mapfre, que ha fructificado en un libro que contiene 115 preguntas cuyas respuestas han sido realizadas por un buen número de profesionales del ámbito educativo, psicológico y de la salud. Este Vademécum, que en su origen etimológico significa «Ven conmigo», es una herramienta que tiene como objetivo acompañar a los maestros y educadores, para que puedan encontrar respuestas a los interrogantes que se les plantean en los problemas diarios de salud mental y bienestar emocional de sus alumnos. Los porcentajes de conductas disruptivas en el ámbito infanto-juvenil que existen en las aulas es enorme; igualmente son muy significativas las cifras relacionadas con la violencia física, sexual, digital o emocional. No voy a expresar datos concretos porque estos se pueden buscar en multitud de fuentes oficiales y privadas. Solo diré que hay evidencias científicas que confirman porcentajes considerables de jóvenes con malestar psicológico, bajo estado de ánimo, intentos suicidas, presión sexual online, abuso sexual, acoso escolar…
Ahora bien, junto a estos problemas de los alumnos, hay que añadir las graves situaciones por las que están pasando muchos educadores que sufren en la escuela y en los institutos determinados conflictos personales y relacionales: falta de autoridad, baja autoestima, presiones laborales, depresiones, etc.
Visto así, podría pensarse que los centros educativos son escenarios de mucho riesgo para la salud mental y emocional de alumnos y de educadores. Sin embargo, creo que la salud mental y emocional es un déficit que se da en otros muchos ámbitos sociales y profesionales. Creo que es necesario repensar la educación no solo desde la perspectiva de la escuela, sino también desde otras ópticas: la familia, el lugar de trabajo, la empresa, los lugares de ocio… La multitud de avances que experimentamos cada día, sobre todo en lo tecnológico y digital están cambiando nuestras estructuras mentales y psicológicas.
Estamos imbuidos en procesos socioculturales rápidos y pasajeros; todo se queda anticuado en meses o en pocos años: la ropa, el móvil, los muebles, los electrodomésticos y artilugios de todo tipo… Consumimos y tiramos todo con desenfreno. Las personas mayores hemos perdido el tren de los avances tecnológicos y las nuevas generaciones nos tienen como cavernarios en un mundo de individualismo exacerbado.
El afán de enriquecimiento económico ha explosionado por doquier. Los mayores que estamos jubilados nos metimos en la cadena del trabajo sin reparar que no se debe vivir para trabajar, sino trabajar para vivir. Y buena parte de los jóvenes actuales, ganen mucho o poco dinero, tengan o no asegurado su sueldo, viven sumergidos en la burbuja digital, de donde obtienen sus recompensas inmediatas. Con un móvil en la mano, un trabajo cualquiera y mucho tiempo para disfrutar de la vida, se convierten en conformistas hacendados de un presente, pero paupérrimos de futuro.
Las causas generadoras de una mala salud mental y de un escaso bienestar emocional se encuentran en la falta de esperanza. No hay metas plausibles para muchos jóvenes que necesitan vivienda y sueldos dignos. A esto se añade una escasa educación integral que abarque todas las dimensiones del ser humano, que produzca un virtuoso equilibrio en su desarrollo social, profesional, cultural, considerando como eje transversal el desarrollo de los valores que humanizan. Por eso, es imprescindible acometer acciones que impulsen procesos educativos que ayuden a mejorar la inteligencia emocional.
Este vademécum sobre salud mental y bienestar emocional en la escuela es de un gran calado como servicio a la comunidad educativa. Siguiendo este ejemplo, debiera también realizarse y ampliarse otros vademécums en lugares como la familia, el trabajo y la vida social. En definitiva, lo más importante sería promover acciones educativas que promuevan la salud mental y el desarrollo emocional en los diversos ámbitos de la sociedad. Qué bueno sería potenciar escuelas de familias, escuelas cívicas… que contribuyan con sus acciones formativas a la mejora de las relaciones interpersonales.
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