Dice Massiel que vive en «un mundo feliz» en el que «el tabaco no crea adicción […], los ricos no van al espacio y todo el mundo es maricón». En ese mundo también está Rodrigo Cuevas (Oviedo, 1985), quien añade que en ese mismo universo «gobiernan las señoras jugando al parchís, toman decisiones borrachas de anís» y «hordas de travestis se organizan por la ciudad». ‘Un mundo feliz’ es la carta de presentación de ‘Manual de belleza’, el último disco con el que el asturiano acaba de empezar a girar por España.
Se puede conocer mucho de la gente observando con quién se junta. Tras el primer single con la ganadora de Eurovisión en 1968, el cantante lanzó el EP ‘Llagares’ con tres nuevas canciones que presentó junto a la histriónica y maravillosa Rossy de Palma. «¿Un deseo?», le pregunta la actriz. «La paz en el mundo», contesta él. «¿Una flor?», continúa ella. «El crisantemo», replica Cuevas. «Uy, pero si el crisantemo es la flor de los muertos, solo está en los cementerios», le indica la actriz. «En absoluto, Rosina, el crisantemo simboliza la eternidad«, sentencia el artista.
Una de esas canciones es el pasodoble ‘Sácame a bailar’, que canta junto a una de las grandes damas de la música española: Ana Belén. Ambos ofrecieron hace unas semanas una actuación memorable en el Teatro Príncipe Gran Vía, en pleno centro de Madrid, donde se graba el programa ‘La revuelta’. No solo interpretó esa canción, sino que con la Mala Rodríguez mostró al mundo ‘BLZA’ y, mientras todo eso ocurría, a través de la cámara de televisión se podía ver a parejas bailando y señoras jugando al billar con Samantha Hudson. Quién no se apuntaría a una de sus fiestas.
Galardonado con el Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2023, Rodrigo Cuevas combina como nadie el folclore con la electrónica. De hecho, su primer espectáculo, en 2014, lo llamó ‘Electrocuplé’. Bebe de la tradición, pero este compositor, acordeonista y también percusionista la metaboliza como algo nuevo. Canta la historia de su tierra, pero es un grito de libertad que rompe con la imagen en blanco y negro que muchos relacionan con las costumbres y canciones populares.
«A la gente le gusta ser patriota, pero no les gusta trabajar mucho. No le gusta el conocimiento, les gusta la pulserina, lo que te diferencia de los demás, no lo que te une […]. ¿Para qué te sirve a ti una bandera? Lo que sirve de verdad es conocer el folclore de tu pueblo, hablar la lengua que se habla en tu territorio; eso sí que es patriótico, conocimiento y respetar a tus ancestros que llevaron hasta ti tantísima cultura». Así de a gusto se quedó en el programa de David Broncano, al que le llevó como regalo (en ‘La revuelta’ es típico el intercambio de regalos con el invitado) un ‘starter pack piloñés’ con una montera cosida por su madre, huevos de pava del corral de su casa, un ‘güevo pinto’ tradicional de Pola de Siero y morcillas de su vecina. Con todo eso tienes para un plato combinado y aún te sobran cosas.
Cuevas vive en una aldea de apenas veinte habitantes del concejo de Piloña y asegura que allí tiene más de lo que necesita y no le falta ‘de nada’. Incluso, considera que «hay quien tiene mucho más de lo que necesita y, encima, no quiere pagar impuestos«. Él no se calla ni una y hace bien porque así se duerme a pierna suelta.
Si aún hay gente que está en el armario, lo que hace Rodrigo Cuevas es reivindicar la pluma. «Es una seña de identidad, me encanta usarla», reconoció tras ser galardonado con un Premio Pluma de la Federación Estatal LGTBI+. Con esta trayectoria, el artista se ha convertido en uno de los diques de contención ante la avalancha de nostálgicos que amenazan constantemente con arrasar con todo. De hecho, tiene todos los elementos para convertirse en diana de los ‘haters’: es artista, gay y de izquierdas. Solo le falta que le guste la pizza con piña para convertirse en el Anticristo de Abogados Cristianos.
Hasta le sigue la reina Letizia. Se lo reconoció ella misma a su paisano cuando le entregó el Premio de Músicas Actuales en 2024. Según contó él en redes sociales no hace mucho, al encontrarse frente a ella, le dijo: «Leti, yo soy republicano». A lo que la reina, que es más lista que el hambre y no se le escapa una, le contestó: «Ya lo sé, yo te sigo».
Como ven, desde Massiel a la reina de España, pasando por Rossy de Palma, Ana Belén o Samantha Hudson, solo hay que ver de qué divas se rodea Rodrigo Cuevas para entender al genio que habita en su interior.














