La guerra de Irán se enquista y los mercados siguen a la expectativa. Mientras los agoreros como el financiero veterano Warren Buffett alertan de que el ‘catacrock’ está próximo a la vista de lo infladas que están las cotizaciones bursátiles, ni EEUU ni Irán han logrado sentar el marco de negociación para abordar los primeros contactos. No hay tutía para que cambien su posición y abran expectativas positivas. Mientras tanto, el petróleo brent ha alcanzado el precio más alto desde que empezó la guerra.
La situación actual aboca a que ‘no hay tutías’ en ningún ámbito. Nadie da su brazo a torcer ni parece ser capaz de negociar y acordar renuncias frente al oponente. EEUU mantendrá el bloqueo naval de los puertos de Irán durante meses en caso de ser necesario, comunicó el presidente de EEUU, Donald Trump, a empresarios del sector petrolero. El precio del petróleo brent, de referencia en Europa, se ha disparado hasta rozar la barrera de los 120 dólares por barril, lo que supone rondar niveles máximos desde el inicio de la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán hace ya dos meses. Trump ha descartado reabrir el estrecho de Ormuz antes de que se inicien las conversaciones de paz con el país persa.
No hay tutía
Lo de que ‘no hay tutía’ es una forma de expresar el desaliento que causa un entorno emponzoñado sin remedio. Lo de ‘tutía’ no tiene nada que ver con hermanos o hermanas de padres o madres. Resulta que la tutía es la mezcla de óxido de zinc y otros componentes que forman una costra dura que se adhiere a chimeneas en hornos en los que se funden metales (principalmente latón). Resulta que en el pasado se utilizaba un ungüento de tutía que pretendía curar afecciones en los ojos. Si no había tutía, resultaba que la afección no tenía remedio.
En la situación actual, en la que Trump parece aquejado de una seria ceguera, especialmente hacia el futuro, no hay tutía que remedie el asunto. Y para los iranís, la ceguera les afecta de igual forma en sus obcecaciones nucleares.
Y en este contexto, los mercados siguen sin tutía que llevarse a los ojos y miran de reojo a las instituciones. Martin Wolburg, economista sénior de Generali AM, considera que los indicadores están algo mejor que en 2022 (tras pandemia e inicio de la guerra de Ucrania). Pero no se ahorra advertencias: «En un contexto de incertidumbre, habrá una reacción enérgica o persistente ante desviaciones importantes y sostenidas respecto al objetivo de tipos». Wolburg opina que una subida fuerte de los tipos de interés podría reducir la inflación, pero con riesgo de recesión.
Felipe Mendoza, analista de mercados EBC Financial Group, comentaba antes de conocerse este miércoles la evolución de los precios del petróleo lo siguiente: «Un fracaso en las negociaciones de paz elevaría el brent hacia los 120 dólares, aumentando las probabilidades de un escenario de estanflación en Europa y una desaceleración marcada en los EEUU para el cierre del semestre». Hasta sin tutía es posible ver que la situación es compleja y que requiere prudencia.













