Vayan poniendo a punto sus corazones, traten de entrenar sus emociones durante los próximos días, porque la vuelta de Londres ya avisa de que va a tener tintes dramáticos en busca de un puesto en la final de Champions League. [Así vivimos el empate del Atlético de Madrid con el Arsenal]
No esperaba precisamente el Atlético de Madrid superar esta eliminatoria ante el Arsenal ‘con la gorra’, pero el empate de la ida dejó claro que deberá cuidar hasta el último detalle para salir vivo de esta encrucijada que se decidirá en tierra hostil.
Los de Simeone volvieron a mostrar dos caras bien diferenciadas. Una más ramplona y conservadora que se saldó con un susto de muerte en la primera parte. Otra, la de la segunda mitad, que le hizo creer y demostrarse a sí mismo que puede con esto y con más.
Los jugadores del Atlético de Madrid celebran el gol de Julián de penalti.
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El gol de Gyokeres desde el punto de penalti al filo del descanso puso las cosas cuesta arriba a los rojiblancos, pero la reacción de la segunda parte fue encomiable. De hecho, no sería descabellado decir que merecieron algo más.
Julián Álvarez, también de penalti, equilibró de nuevo la balanza. Todavía empujó el Atleti hasta el final sin premio. Londres decidirá si los colchoneros vuelven a una final diez años después para buscar su primera Orejona.
A medio gas
Se puede jugar al fútbol de cientos de maneras distintas, y Diego Pablo Simeone volvió a apostar por una versión más ramplona y conservadora de su equipo.
Entendible por una parte, porque se trataba tan sólo del primer asalto de la eliminatoria más tensa de los colchoneros en los últimos años. Incomprensible por otra, porque este año ha quedado claro que el Atlético triunfa cuando pasan cosas.
Con una increíble presión ambiental de su lado, los rojiblancos trataron de aprovechar el empuje para intimidar y merodear con cierta frecuencia el área del Arsenal. Sin ocasiones claras, es cierto, pero parecía que el Atleti quería.
Ambientazo en el Atlético – Arsenal de Champions League
Los gunners no se arrugaron y encontraron su primer acercamiento en una acción en la que Martinelli e Hincapié no acertaron a rematar tras estorbarse en el segundo palo.
Enseguida quedó claro que lo del Metropolitano no iba a tener nada que ver con lo del Parque de los Príncipes. Las ocasiones brillaron por su ausencia, al menos hasta que apareció Julián al filo del primer cuarto de hora.
El Atlético salió con velocidad por la banda izquierda, Julián recibió en la frontal, se buscó el hueco y armó el disparo con la diestra. Llevaba peligro, tanto que Raya tuvo que exhibirse para despejar. El primer y único tiro entre los tres palos de los locales en el primer acto.
Julián Álvarez se lamenta de una ocasión fallada ante el Arsenal.
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Aquello sirvió de aviso al Arsenal, demasiado parsimonioso en el inicio del partido. Gyokeres se lanzó con una rapidez endiablada por la izquierda, le ganó la partida a Llorente -que ya tiene mérito- y conectó con Odegaard dentro del área.
El ex del Real Madrid se durmió. Se lo pensó en exceso y cuando quiso armar el disparo la zaga rojiblanca ya se le había echado encima.
El Arsenal tenía claro que quería domar el partido y evitar que el Atleti se mimetizara con su afición. Lo logró, porque a base de posesiones largas y estériles apagó el fuego del volcán.
Pese a todo, Julián cabeceó desde el punto de penalti un centro servido por Ruggeri. Sin peligro real.
La que tuvo Madueke al minuto siguiente sí que fue clara. Arrancó desde la derecha, tiró una pared con Odegaard -el jefe de este Arsenal- y su disparo con la zurda buscando el palo largo se fue por milímetros. Se salvó por los pelos el Atlético.
Simeone da instrucciones desde la banda.
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Cada vez la primera parte tenía más aroma inglés. La presión rojiblanca, tímida y desorganizada, no inquietaba al Arsenal, aunque los gunners tampoco se esmeraban en exceso por llegar con demasiada claridad.
El Atlético robaba y salía rápido. Como hizo con un pase de Griezmann a Simeone para que este conectara con Julián. El delantero argentino se durmió y no finalizó.
Todo apuntaba al empate al término de los primeros 45 minutos, un resultado que ambos parecían firmar gustosamente. Sin embargo, quedaba el drama final.
Hancko arrolló por detrás a Gyokeres dentro del área y el colegiado señaló el punto de penalti. Un contacto quizás demasiado liviano como para señalar la pena máxima, pero el VAR corroboró la decisión.
El propio Gyokeres materializó el disparo desde los once metros y empezó a ponerle todo cuesta arriba al Atlético de Madrid.
Lavado de cara
El Atlético de Madrid entendió a la perfección que tenía que dar un giro de timón definitivo a su rumbo. No tenía buena pinta el camino hacia Londres, pero el paso por los vestuarios y la charla de Simeone le sentó de maravilla.
Un Atleti distinto, ese Atleti que quiere, que empuja y que apuesta por que pasen cosas en el partido. El resultado fue casi inmediato.
Julián Álvarez rozó el gol con un lanzamiento de falta directa. De hecho puso a medio Metropolitano a celebrar por el efecto óptico.
Aquello fue la chispa que prendió la mecha, porque a partir de ahí el Atlético iba a ser ingobernable.
A los ocho minutos de la reanudación Lookman aprovechó una asistencia de Julián para internarse en el área y estrellar su disparo contra Raya, y en el rechace Griezmann a punto estuvo de encontrar premio.
Los rojiblancos apretaban de lo lindo, y lo que es mejor, habían recuperado esa conexión con la grada que siempre les da un extra. Así se fabricó el gol del empate.
El árbitro Makkelia charla con Koke.
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Llorente cazó un balón en la frontal del área y ensayó el disparo. Un tiro que, por cierto, se marchaba desviado pero que en su camino hacia la nada se encontró con la mano despegada de White.
El colegiado entendió en un principio que aquello no era un lance punible, pero debía entrar el VAR a revisar la acción. Todo ello mientras Llorente clamaba y el Metropolitano subía los decibelios hasta niveles insanos para los tímpanos.
La repetición dictó sentencia y Makkelie cambió su decisión. Penalti a favor del Atlético de Madrid. Julián respiró, cogió carrerilla y anotó mientras Raya se quedaba inmóvil. Locura colectiva en el Metropolitano.
David Raya detiene una ocasión clara de Lookman.
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El Atlético se estaba comiendo al Arsenal en la segunda parte. Los gunners fueron incapaces de volver a imponer su ley, de frenar a un rival completamente desbocado.
En esas llegó el disparo de Griezmann contra el larguero ya con la hora de juego sobrepasada. Y después una ocasión clamorosa de Lookman, casi mejor que un penalti, que desbarató Raya. Lo peor de todo, que Julián se marchó lesionado.
El Atlético tenía fe ciega en la remontada, pero entonces llegó Hancko para aguar la fiesta con su segundo penalti de la noche. En esta ocasión derribó a Eze, pero el jugador atlético no podía creérselo. De hecho, el VAR llamó al colegiado para una nueva revisión.
Griezmann, en su último partido europeo en el Metropolitano.
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Los futbolistas del Arsenal se arremolinaron en torno a la pantalla pidiendo lo que consideraban un penalti claro mientras Simeone clamaba por lo contrario al lado. El resultado, no había pena máxima y sí vida extra para el Atlético.
El Arsenal trató de coger un poco de aire en el tramo final. Mosquera y Rice intimidaron a Oblak, aunque el Atlético también tuvo su oportunidad con el tiempo cumplido.
El marcador era inamovible. Todo irá igualado a Inglaterra y Londres decidirá quién se cuela en la final.
Atlético 1 – 1 Arsenal
Atlético de Madrid: Oblak; Llorente, Pubill, Hancko, Ruggeri; Giuliano (Le Normand, m. 46), Cardoso (Molina, m. 88), Koke, Lookman; Griezmann y Julián Alvarez (Baena, m. 77).
Arsenal: Raya; White (Mosquera, m. 86), Saliba, Gabriel, Hincapié; Odegaard (Eberechi Eze, m. 58), Zubimendi, Rice; Madueke (Saka, m. 68), Gyokeres (Gabriel Jesús, m. 68) y Martinelli (Trossard, m. 68).
Goles: 0-1, m. 44: Gyokeres, de penalti. 1-1, m. 56: Julián Alvarez, de penalti.
Árbitro: Danny Makkelie (Países Bajos). Amonestó con tarjeta amarilla al local Hancko (m. 77).
Incidencias: partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Metropolitano ante 68.421 espectadores














