“El trabajo en la cabeza y las personas en el corazón”. Fue una de las frases célebres de Francesc Moragas i Barret, el abogado y economista que fundó La Caixa en 1904 para promover la igualdad de oportunidades y el bienestar colectivo, un propósito que define a la Fundación La Caixa desde hace más de un siglo.
Moragas era un hombre solidario, que trabajaba en beneficio de los desfavorecidos y en ayudar a los que más lo necesitaban. Además, la salud y la investigación de enfermedades era uno de los pilares principales que inspiró la fundación de la entidad.
“Aboguemos por la caridad, pero no olvidemos la previsión”, defendía Moragas, un espíritu que pervive 120 años después gracias a la labor que realiza la Fundación La Caixa, que este 2026, gracias al liderazgo del presidente, Isidro Fainé, dispone de un presupuesto récord de 710 millones de euros destinados a su compromiso social y científico y a la ayuda a los colectivos más vulnerables.
Fachada del edificio del Amparo de Santa Lucía, en el año 1926. / Brangulí / Arxiu Històric de la Fundació Bancària «la Caixa»
Uno de los primeros proyectos que impulsó La Caixa en sus inicios fue la promoción, en 1920, del Amparo de Santa Llúcia, una entidad benéfica fundada en Barcelona para tratar y cuidar a niñas y mujeres invidentes. La institución estuvo en funcionamiento hasta 1979 y, actualmente, es la sede del CosmoCaixa, conocido como el museo de la ciencia de Catalunya.
En 1920, la entidad comenzó a formar parte también de la Clínica de Santa Madrona, una clínica de maternidad integrada en el Instituto de la Mujer que Trabaja. A principios del siglo XX, gran parte de los nacimientos se llevaban a cabo en los domicilios particulares, que en muchos casos no disponían de las condiciones mínimas de higiene, especialmente entre las clases más bajas.

Clínica de Cirugía del Instituto de la Mujer que Trabaja en la calle Escorial 177. Intervención por los doctores Joaquin Soler Dopff y Fidel Saval. Interior (1935). / Foto Brangulí © Archivo Histórico de la Fundación «la Caixa»
Por este motivo, muchas mujeres y recién nacidos morían durante el parto, y la respuesta fue rápida: la puesta en marcha de la clínica permitió ofrecer una atención sanitaria en un entorno adecuado para dar a luz.

Enfermera de la Escuela de Enfermería de Santa Madrona en la clínica Maternal del Instituto de la Mujer que Trabaja (década de 1960). / Foto Brangulí © Archivo Históric de la Fundació «la Caixa»
Guerras y pandemias
Casi 20 años más tarde, la Segunda Guerra Mundial cayó sobre el mundo como un jarro de agua fría, y las muertes por enfermedades y bombardeos eran constantes.
La producción industrial y el uso generalizado de los antibióticos comenzó en la década de 1940, pero fueron un lujo inalcanzable para las clases más desfavorecidas debido a tres factores principales: la escasez, el uso militar prioritario y el altísimo coste de los fármacos.
Además, la tuberculosis era la principal causa de muerte durante la primera mitad del siglo XX. Para combatir esta enfermedad, en 1932 se impulsó el Instituto Antituberculoso, que pronto se convirtió en un referente. Fue en ese centro barcelonés donde el doctor Xalabarder usó uno de los primeros microscopios electrónicos de España, importado expresamente por la Fundación La Caixa.
A estas iniciativas de la primera mitad del siglo XX se añadieron la Clínica de Cirugía, el Hogar para Mujeres y Niños Enfermos, la Clínica de Medicina y el Instituto Catalán para la Rehabilitación Física de Mutilados, entre otras.

Francesc Moragas (director general de la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros), observando una intervención quirúrgica para la adaptación de una prótesis (1922). Instituto para la rehabilitación física de mutilados. / Foto Brangulí © Archivo Histórico de la Fundación «la Caixa»
Becas para favorecer el talento
En 1982, la entidad dio un paso más con la creación del Programa de Becas, dirigido a promover el talento y la formación entre estudiantes de excelencia, unas ayudas que ya han beneficiado a más de 6.400 personas.
En esa misma época, llegó una nueva pandemia al mundo, la del sida, que se convirtió en la quinta más letal de la historia de la humanidad y se extendió a lo largo de los 90. Esta marcó un punto de inflexión en el compromiso de La Caixa con la investigación: para contribuir a la lucha contra el VIH, la entidad impulsó, junto con el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, la creación del IrsiCaixa o Institut de Recerca de la Sida.

Telares para ciegos instalados en el Amparo de Santa Lucía (1956) / Foto Brangulí © Archivo Histórico de la Fundación Bancaria «la Caixa»
Su objetivo es contribuir a mejorar los conocimientos, la prevención y los tratamientos de la infección por VIH y las enfermedades relacionadas, con la finalidad de erradicar la pandemia del sida. Actualmente, es un centro de referencia internacional en la investigación sobre enfermedades infecciosas e inmunopatologías.
De hecho, aunque hoy sigue presente a nivel global, los avances médicos han transformado el VIH en una enfermedad crónica tratable en gran parte del mundo.

Obra Antituberculosa de La Caixa. Mujeres en el laboratorio de los Dispensarios Blancos del Instituto Antituberculoso Francesc Moragas, en el paseo de Sant Joan, 20, en 1932. / Brangulí / Arxiu Històric de la Fundació Bancària «la Caixa»
Abordar los principales retos sociales
Gracias a la implicación del presidente de la entidad, Isidro Fainé, el presupuesto de la fundación destinado a la promoción de la salud e investigación se ha duplicado en la última década y, actualmente, alcanza los 147 millones de euros anuales.
Es más, esta apuesta por la investigación en salud ha permitido potenciar las alianzas con instituciones de referencia e intensificar el apoyo científico.
Al apoyo al IrsiCaixa se ha sumado la colaboración estrecha con el ISGlobal (Instituto de Salud Global de Barcelona), el VHIO (Vall d’Hebron Instituto de Oncología), el BBRC (Barcelonaβeta Brain Research Center, de la Fundación Pasqual Maragall), el IRSJD (Institut de Recerca Sant Joan de Déu) y el GIMM (Gulbenkian Institute for Molecular Medicine), en Portugal.

Un laboratorio del nuevo CaixaResearch Institute de Barcelona. / Ferran Nadeu
De hecho, la colaboración con centros punteros internacionales se ha convertido en una línea de actuación primordial para favorecer la coordinación entre la comunidad científica.
Asimismo, fomentar una ciencia capaz de dar respuesta a los retos de salud y bienestar es el principal propósito que establece el Plan Estratégico 2025-2030.
Una de las líneas de actuación clave es la construcción de la primera red europea filantrópica de centros de investigación biomédica y biotecnológica, liderada por el CaixaResearch Institute. Este nuevo centro, especializado en inmunología, nace con el objetivo de atraer y retener talento científico nacional e internacional.

Vista aeréa del CaixaResearch Institute. / CRI
Sus metas son impulsar acciones de investigación que aborden los principales retos de la sociedad, generar nuevos conocimientos y tratamientos innovadores que mejoren la esperanza y la calidad de vida, así como soluciones tecnológicas que promuevan un desarrollo sostenible y responsable. Finalmente, aspira a fortalecer el sector educativo mediante programas de investigación orientados a la práctica y la promoción del uso de evidencias científicas.
Además, el edificio se ha erigido junto al Museu de la Ciència CosmoCaixa y quedará conectado con él a través de los Jardines Francesc Moragas. Un entorno que refleja el legado solidario de Francesc Moragas y su visión: “El trabajo en la cabeza. Las personas en el corazón”.












