La filantropía es un concepto que define el amor por la humanidad y que avanza con firmeza en Europa. No es una idea nueva, se remonta a la antigua Grecia y ha ido creciendo y evolucionando a lo largo del tiempo hasta nuestros días, con un claro compromiso actual con el bienestar colectivo. Es sobre este pilar donde se sustenta el nuevo instituto de investigación científica CaixaResearch Institute, impulsado por la Fundación La Caixa y que acaba de inaugurarse en Barcelona.
Este flamante centro, que supondrá una inversión de 100 millones de euros, es un ejemplo destacado de compromiso filantrópico centrado en la investigación científica, pero, afortunadamente no es único. La Novo Nordisk Foundation, la Lundbeck Foundation y la Calouste Gulbenkian Foundation son otras instituciones filantrópicas que también destacan en Europa por su aportación al avance científico. Así se evidenció recientemente en la capital catalana, en una reunión organizada por Philea (Philanthropy Europe Association) en el Museo de la Ciencia CosmoCaixa y en la que participaron más de veinte fundaciones europeas comprometidas con la ciencia y la innovación.
Durante la reunión, los representantes de estas entidades debatieron sobre el papel de las fundaciones en la gobernanza de institutos de investigación y sobre los retos y oportunidades que presentan estas colaboraciones a largo plazo. «Contribuimos a reforzar la competitividad europea en un entorno global cada vez más exigente”, destaca Àngel Font, subdirector general de Investigación y Becas de la Fundación La Caixa y presidente de Philea.
Font, que también es el director ejecutivo del CaixaResearch Institute, presentó con todo detalle el nuevo instituto barcelonés, que aspira a convertirse en un referente internacional en inmunología y en investigación biomédica. Concebido como un espacio donde confluyen la ciencia y la colaboración interdisciplinar, el instituto se nutre del aprendizaje aportado por otras fundaciones europeas, puesto que incorpora modelos y enfoques que ya han demostrado su eficacia, y aspira a convertirse también en un referente para futuras iniciativas.
Un momento del encuentro de Philea celebrado en CosmoCaixa. / Fundación ”la Caixa”
La ciencia como motor de desarrollo
El foro puso de manifiesto la necesidad de poner en marcha nuevas estructuras de investigación propias, respaldadas con la financiación filantrópica. Este modelo destaca por su orientación a largo plazo, en contraste con la financiación pública o con las dinámicas de mercado, que tienden a ser ciclos más cortos.
Así, las fundaciones como La Caixa pueden dedicar su agenda a ámbitos prioritarios, asumir riesgos que otros actores difícilmente pueden abordar y, sobre todo, actuar con rapidez en las fases críticas de los proyectos. Esta capacidad se ve reflejada, por ejemplo, en el apoyo a infraestructuras, plataformas tecnológicas o etapas intermedias de investigación, que son esenciales para avanzar hacia la innovación.
Danielle Kemmer, directora de Asuntos Corporativos de la Novo Nordisk Foundation, resume este papel al señalar que la filantropía “puede adoptar un enfoque orientado a la misión y al largo plazo en áreas prioritarias de investigación, al margen de los ciclos políticos o los de financiación, más cortos”.
Sin embargo, lejos de sustituir la financiación pública tradicional, estas iniciativas son un complemento que contribuye al desarrollo de una ciencia más dinámica, diversa y sostenible. El desarrollo de este tipo de iniciativas apunta a la consolidación de una comunidad europea de entidades que, desde enfoques distintos, comparten un mismo objetivo: reforzar la investigación científica como motor de desarrollo.
Modelos distintos, objetivo común
En el contexto internacional, diversas fundaciones están reforzando su implicación en el ámbito científico mediante el desarrollo de estructuras propias: la Lundbeck Foundation ha impulsado centros especializados en neurociencia, centrados en avanzar en la comprensión de las enfermedades del cerebro. Por su parte, la Novo Nordisk Foundation ha promovido iniciativas, como el BioInnovation Institute en Copenhague, orientadas a acelerar la transferencia de conocimiento en biotecnología y ciencias de la vida, combinando así investigación, emprendimiento e inversión.
En el caso de la Calouste Gulbenkian Foundation, ha desarrollado un modelo basado en el apoyo sostenido a instituciones científicas y en la promoción de redes internacionales con una atención particular a la autonomía de los centros y a la capacidad de los científicos para definir sus propias agendas de trabajo.
Estos centros son piezas clave dentro del ecosistema científico: su capacidad para operar con mayor autonomía, integrar disciplinas y combinar investigación básica y aplicada les permite abordar retos complejos con enfoques más flexibles. A ello se suma el papel de las fundaciones, que impulsan la colaboración entre instituciones científicas. En vez de operar de manera aislada, tienden a actuar como un nexo entre universidades, hospitales, administraciones públicas y sector privado.
En definitiva, la filantropía favorece las colaboraciones y atrae al talento internacional con un objetivo común: impulsar una ciencia más sólida, colaborativa y capaz de dar respuesta a los grandes retos globales.












