La Fiscalía del Principado de Asturias solicita 23 años y medio de prisión para Yago Troncoso, hombre con múltiples antecedentes penales acusado ahora por una cadena de hechos ocurridos el 1 de abril de 2023 en Pravia que culminaron con la muerte del guardia civil de Tráfico Dámaso Guillén, de 48 años, que escoltaba en moto la prueba ciclista “Santiago Santana”. El Ministerio Público le atribuye, entre otros delitos, un homicidio por imprudencia grave, conducción temeraria, conducción sin haber obtenido nunca licencia, abandono del lugar del accidente, tentativa de homicidio y resistencia a agentes de la autoridad.
Según el escrito de conclusiones provisionales, los hechos comenzaron sobre las cinco de la tarde en una vivienda de Pravia en la que Troncoso se encontraba acogido desde días antes. Allí, siempre según la versión de la acusación pública, discutió con otro hombre y, “movido por el ánimo de acabar con su vida”, le golpeó por la espalda con un hacha mientras le lanzaba amenazas de muerte. La víctima logró escapar del inmueble y pedir auxilio en la calle, perseguida por el acusado, que continuaba armado.
La nota de la Fiscalía añade que, en esa persecución, Troncoso llegó a fracturar con el hacha la ventanilla de un Ford Focus en cuyo interior se había refugiado el hombre al que supuestamente intentaba matar. Después, ambos dieron vueltas alrededor del vehículo hasta que el acusado volvió a alcanzarlo y dirigió un nuevo golpe con el arma hacia su cabeza, que la víctima logró desviar con el brazo, sufriendo lesiones de las que tardó 60 días en curar y que le dejaron secuelas. Un vecino que intervino para intentar arrebatarle el hacha también resultó herido.
Tras esa escena, y aprovechando que había cogido antes las llaves del interior de la vivienda, Yago Troncoso se subió al Renault Laguna de la primera víctima y emprendió la huida. La Fiscalía sostiene que se incorporó a la AS-236, a la altura de Beifar (Pravia), cuando la carretera estaba cortada por la celebración de la carrera ciclista. En ese momento, había personal de seguridad en los cruces y agentes de la Guardia Civil uniformados y con vehículos oficiales escoltando a los corredores.
Siempre según el Ministerio Público, el acusado ignoró las señales claras para que detuviera el coche y siguió circulando en sentido contrario a la prueba a unos 90 kilómetros por hora, muy por encima del límite de 50. También lo hacía, añade la acusación, sin haber obtenido nunca permiso de conducir y “con manifiesto desprecio” hacia la vida e integridad de los usuarios de la vía. Finalmente, colisionó frontalmente con la motocicleta oficial que conducía Dámaso Guillén, agente del Destacamento de Tráfico de Oviedo.
Dámaso Guillén, nacido en 1974 y que evitó un mal mayor al cruzarse en la carretera, falleció sobre las seis de la tarde de ese mismo día en el lugar del siniestro. La Fiscalía subraya además que, tras el impacto, Troncoso se bajó del vehículo y huyó a pie sin auxiliar al guardia civil. Fue localizado dos horas más tarde junto a una agrupación de árboles en la ribera del Nalón, donde fue detenido. En ese arresto, añade el fiscal, ofreció resistencia y provocó la caída de dos agentes, que también sufrieron lesiones.
Además de la pena de prisión, la Fiscalía pide para el acusado multas, la prohibición de conducir durante 10 años por el bloque delictivo relacionado con el atropello mortal y otros 2 años más por el abandono del lugar, así como indemnizaciones para los perjudicados. Entre ellas figuran 183.381,49 euros para la viuda del agente fallecido, 144.105,31 para su hija, 59.988,91 para su padre y 18.329,94 euros para cada uno de sus cuatro hermanos.
También reclama compensaciones para los heridos, para la propietaria del vehículo dañado y para el Servicio de Salud del Principado por la asistencia prestada. Troncoso se encuentra en prisión provisional por estos hechos.
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