¿No hay quién lo mueva? Bueno, sí. Los temporales del invierno (temporales y borrascas encadenados) lo han metido en tierra unos diez metros. Sorprende, de hecho, ahora que la marea está baja, lo adentro que está el «Bau bau», el impresionante velero de 19 metros de eslora. Cuando encalló en Xàbia, hace justo ahora 9 meses, se hallaba en la orilla, junto a la pasarela de hormigón que utilizan los bañistas. El mar lo ha movido. Y tanto. Ha arruinado aquellos primeros trabajos que el dueño contrató para tratar de reflotar la embarcación. Aquí están, desperdigadas y oxidadas, las vigas de hierro que los operarios colocaron para tratar de hacer una rampa de varada y devolver el velero al agua. Ese plan, como ya adelantó este diario, fracasó de todas todas. Los temporales arrastraron la embarcación. Después de 9 meses y de tanto embate, da muestras de deterioro. Se ha desprendido la botabara. El velero está tumbado. Una pieza de hierro ha quedado incrustada en un costado del casco. No obstante, sorprende que, después del zarandeo de los temporales, siga más o menos de una pieza.
Nada se mueve. No obstante, el propietario ha presentado ante el servicio provincial de Costas y Capitanía Marítima un nuevo plan para retirar la embarcación. La idea es sacarla por tierra. Se presume tan complicado como lo fue (complicado e imposible) hacerlo por mar. Este litoral está protegido. De hecho, el Ministerio para la Transición Ecológica llevó a cabo hace un año un proyecto de regeneración. No hay accesos para grúas y camiones. Es difícil que la maquinaria pesada se arrime al velero.
Otra imagen de la embarcación: lleva 9 meses recostada sobre un lado del casco / A. P. F.
Así las cosas, el dueño está a la espera de conseguir las autorizaciones e intentar por segunda vez y ahora por tierra retirar el «Bau bau»
Un pasado proceloso
Este velero ha tenido una historia procelosa. Encalló en Xàbia el pasado 24 de julio. Estaba amarrado en una boya de la reserva marina del cabo de Sant Antoni. Las olas rompieron el amarre. Fue a la deriva y acabó embarrancado en el Primer Muntanyar. Su dueño apenas había tenido tiempo de navegar. Lo había adquirido en mayo en una subasta judicial por 85.000 euros. Una ganga, sí. Una embarcación de estas características vale medio millón de euros. El «Bau bau» había permanecido antes atracado en el puerto de Cartagena. El Servicio de Vigilancia Aduanera de la Genecia Tributaria lo interceptó en una operación contra el narcotráfico. Llevaba a bordo gran cantidad de hachís. Las autoridades requisaron la embarcación, que llevaba bandera polaca. Hace 9 meses el «Bau bau» fue a dar con sus huesos (sus cuadernas) en las rocas del Primer Muntanyar. Allí sigue.













