Aumentan los pacientes que necesitan cirugía tras perder peso con fármacos para adelgazar

  1. Una pérdida rápida… que el cuerpo no siempre puede seguir
  2. Del ‘milagro’ al efecto secundario
  3. Cirugía tras adelgazar: una nueva fase del proceso
  4. El nuevo perfil de paciente
  5. No todo vale para adelgazar
  6. Información y expectativas realistas, la clave

Clínicas de cirugía plástica alertan de un incremento sostenido de personas que acuden a consulta con flacidez severa y descolgamiento de la piel, especialmente en abdomen, brazos y muslos, después de haber utilizado tratamientos como Ozempic, Mounjaro o Wegovy.

Los doctores Santiago Elvira y Tiago Gomes Rodrigues, cirujanos plásticos y fundadores de Clínica EGOS, confirman este cambio en sus consultas.

Estamos viendo cada vez más casos de personas que han perdido peso muy rápido con este tipo de fármacos y que presentan flacidez severa”, explican. Una tendencia que, aseguran, no deja de crecer.

Una pérdida rápida… que el cuerpo no siempre puede seguir

El problema no es tanto la pérdida de peso como la velocidad a la que se produce. Cuando el adelgazamiento es brusco, el cuerpo no tiene tiempo para adaptarse.

La piel no puede retraerse al mismo ritmo. No es solo una cuestión estética: hablamos también de incomodidad, irritaciones o problemas funcionales”, detallan los especialistas.

Las zonas más afectadas se repiten con frecuencia: el abdomen, donde aparece un claro descolgamiento; los brazos y los muslos, con piel sobrante visible; y el rostro, donde la pérdida de volumen genera un aspecto envejecido.

Un cambio físico que, en muchos casos, impacta directamente en la calidad de vida del paciente.

Del ‘milagro’ al efecto secundario

El fenómeno de estos fármacos ha crecido de forma exponencial en España. Los medicamentos basados en análogos de GLP-1, como la semaglutida, se popularizaron entre 2022 y 2023 impulsados por redes sociales y celebridades.

Aunque su uso está indicado bajo prescripción médica, los expertos advierten de un uso cada vez más extendido con fines estéticos.

“El problema no es el tratamiento en sí, sino cómo se está utilizando. Muchas personas lo ven como una solución rápida sin conocer las consecuencias a medio plazo”, señalan los cirujanos.

Ese auge tiene también reflejo en el mercado. Los tratamientos contra la obesidad han crecido un 51,3% en volumen en el último año, con 7,83 millones de unidades vendidas y una facturación de 1.438 millones de euros hasta febrero de 2026.

Un contexto que explica por qué cada vez más pacientes llegan a consulta tras haber perdido peso en poco tiempo.

Cirugía tras adelgazar: una nueva fase del proceso

Ante esta situación, las clínicas están registrando un aumento de intervenciones como la abdominoplastia, el lifting de brazos o el lifting de muslos, además de tratamientos faciales para recuperar volumen.

No es raro que, tras una gran pérdida de peso, el siguiente paso sea quirúrgico. Pero es importante que el paciente lo sepa desde el principio”, advierten desde EGOS.

Lo que antes era habitual en personas que se sometían a cirugía bariátrica ahora empieza a verse en perfiles muy distintos.

El nuevo perfil de paciente

Uno de los cambios más llamativos es precisamente quiénes acuden a consulta. Frente al perfil tradicional, ahora predominan personas sin obesidad previa, pacientes más jóvenes y casos de pérdidas de peso rápidas en pocos meses.

“Antes veíamos estas situaciones tras adelgazamientos extremos por cirugía. Ahora aparecen en pacientes que han seguido tratamientos farmacológicos”, explican los especialistas.

A ello se suma una alta preocupación estética posterior, que lleva a muchos a buscar soluciones quirúrgicas.

No todo vale para adelgazar

Los expertos insisten en que el problema no está en los medicamentos, sino en la falta de control y expectativas poco realistas. “Adelgazar no debería ser una carrera. Cuando se hace de forma progresiva, el cuerpo responde mejor y se reducen estas secuelas”, subrayan.

Tratamientos como Ozempic se introdujeron en España en 2019 para la diabetes tipo 2, mientras que Wegovy y Mounjaro llegaron en 2024 específicamente para obesidad y sobrepeso.

Todos requieren receta médica y, en muchos casos, no están financiados por la Seguridad Social, lo que no ha frenado su expansión.

Información y expectativas realistas, la clave

Desde Clínica EGOS ponen el foco en la necesidad de informar correctamente al paciente antes de iniciar cualquier tratamiento.

Perder peso rápido puede tener consecuencias. La clave está en hacerlo bien, con control médico y expectativas realistas”, concluyen Elvira y Gomes Rodrigues.

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