La Fundación Patas Arriba realiza una incansable labor con los animales abandonados que, por desgracia, en España sigue habiendo muchos. Entre rescates, campañas de adopción y la dedicación diaria de voluntarios, la organización se ha convertido en un pilar fundamental para cientos de perros y gatos que buscan en Animals Sense Sostre, una protectora de Vallirana, una segunda oportunidad.
En este contexto, ‘Mundo Deportivo‘ ha podido entrevistar a Alejandro y Catalina Escandroli, padre e hija, que además son voluntarios en Animals Sense Sostre en Vallirana. Además de cooperar en todo lo que se necesita en la protectora, ambos han empezado un proceso de adopción.
En su entrevista no están solos, sino que están con Aya, «una perra de aquí del refugio que queremos adoptar». «Llevamos desde finales de 2016. Cata tenía 6 años. Yo había tenido varias interacciones con perros, pero al principio tenía mucho miedo. Aun así, acabé queriendo uno con esa edad. Él me decía que era una responsabilidad muy grande. En el trabajo tenía una compañera que iba al refugio y propuso venir para que entendiera lo que implicaba», empiezan explicando.
«Sabíamos que queríamos adoptar un perro casi desde el principio. Pero no siempre era el momento adecuado. Hemos tardado años en tener la casa preparada», explicaba el padre. Sobre cómo conocieron a Aya, «la conocí sacándola a pasear. Me dijeron que tiraba mucho, pero se quedó tranquila. Volví a casa y dije que teníamos que verla. Luego ella también la conoció y conectó enseguida«.

Sobre la importancia de adoptar y no comprar, lo tienen claro: «No creemos que los seres vivos deban venderse. Es triste que exista esa industria y que luego haya refugios llenos por abandono». Uno de los momentos más bonitos que se viven siendo voluntario es cuando un perro es, por fin, adoptado.
«Es una mezcla de alegría y tristeza. Lloraba y en el llanto estaban las dos cosas: la alegría de saber que va a estar mejor y la tristeza de no verla el siguiente fin de semana. El perro está feliz contigo un rato, pero el resto de la semana tiene estrés. En una familia va a estar mucho mejor. A mí me gusta ver a los voluntarios contentos cuando los perros se van, cómo se festeja en el grupo de WhatsApp, cómo llegan a sus hogares finales. Eso es hermoso«, explicaba Alejandra en ‘Mundo Deportivo’.













