El eterno debate entre crecimiento económico y protección ecológica sigue vigente. Pero, si tradicionalmente este pulso parecía ganarlo la opción de la economía, en la actualidad es la protección ambiental la que gana terreno y ya es mayoritaria entre la población.
Así lo afirma un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Vermont (EEUU), que revela que una mayoría de personas en todo el mundo priorizan la protección del medio ambiente sobre el crecimiento económico cuando ambos objetivos entran en conflicto. El artículo, publicado recientemente en la revista Ecological Economics, se basa en dos importantes encuestas internacionales realizadas entre residentes de 92 países.
Los investigadores descubrieron que casi el 58% de las personas en todo el mundo valoran la protección del medio ambiente por encima del crecimiento económico cuando ambos objetivos son incompatibles.
En España, este porcentaje se sitúa entre el 60% y el 69%, comparable con las cifras de Alemania, Reino Unido, Italia o Países Bajos, y diez puntos superior superior a la de Francia.
«La economía no es la prioridad»
«El discurso político suele centrarse en el crecimiento económico, pero nuestros resultados demuestran que esta no es la prioridad de la gente«, afirmó Jukka Kilgus, de la Escuela Rubenstein de Medio Ambiente y autora principal del artículo. «En cambio, suelen priorizar el bienestar ecológico y social. Y no se trata solo de graduados universitarios de izquierda en países ricos, sino de un grupo diverso de personas con diferentes orígenes en distintos países».
Nivel de preferencia del medio ambiente sobre la economía, por países / Ecological economics
Estudios anteriores sobre este mismo tema se habían centrado principalmente en personas residentes del Norte Global, donde el perfil de las personas que dan prioridad a la protección del medio ambiente sobre el crecimiento económico corresponde a mujeres, jóvenes, un alto nivel educativo y tendencia política de izquierda.
Menos apoyo en países más pobres
Kilgus afirmó que el análisis muestra un menor apoyo a la protección ambiental en detrimento del crecimiento económico en ciertas naciones menos prósperas o de reciente industrialización.
Sin embargo, en muchos países no occidentales se observa un mayor apoyo ambiental entre hombres, personas mayores, grupos de bajos ingresos o personas con inclinaciones políticas de derecha, lo que subraya la profunda influencia del contexto cultural, político y económico en la opinión pública.
«Esto demuestra que no existe un conjunto universal de factores que influyan en la priorización del medio ambiente sobre la economía», escriben los autores.

El resultado da un vuelco a las suposiciones tradicionales / Pixabay
Entre las principales conclusiones figuran:
- Casi el 58% de la población mundial prefiere la protección ambiental al crecimiento económico cuando existen una disyuntiva.
- El mayor apoyo a la protección del medio ambiente frente al crecimiento económico se localiza en Europa Occidental, el Sudeste Asiático, América, Australia y Nueva Zelanda.
- En los países occidentales, las mujeres, los jóvenes, las personas con mayor nivel educativo y quienes tienen una tendencia más liberal priorizan el medio ambiente.
- Este apoyo es menor en Europa del Este, Asia Central, África y Oriente Medio, posiblemente debido a la menor prosperidad en estas regiones y, en consecuencia, a una mayor demanda de crecimiento económico para mejorar las condiciones de vida.
- Muchos países no occidentales muestran patrones más variados de preferencias, con relaciones menos claras entre los factores demográficos y la priorización del medio ambiente.
No hay apoyo para el decrecimiento
Sin embargo, la investigación no ha encontrado un apoyo significativo hacia el decrecimiento, una teoría económica que aboga por que las naciones reduzcan sus economías para usar menos energía y recursos mundiales, priorizando el bienestar sobre las ganancias.
A pesar de ello, los resultados obtenidos demuestran que amplios y variados segmentos de la población mundial están abiertos a reconsiderar el crecimiento económico en favor de la protección del planeta.
«Si bien nuestros resultados no pueden interpretarse como un apoyo público directo al cambio de sistemas poscrecimiento, indican que diversos grupos de personas, distintos en cada país, apoyan dar menos importancia al crecimiento económico y más al medio ambiente», afirman los autores.














