La investidura fallida de María Guardiola en Extremadura ha intensificado el pulso entre PP y Vox en la campaña electoral de Castilla y León, el esencario donde ambos partidos medirán fuerzas, discurso y estrategia en los próximos días. Lo que ocurra en las urnas castellanoleonesas el próximo 15 de marzo no resolverá por sí solo el bloqueo extremeño, pero sí puede alterar el equilibrio de poder y hacer que la balanza se incline en las concesiones.
Castilla y León fue en 2022 el primer laboratorio para el bloque de derechas en España y el resultado que salga de las urnas el próximo domingo, tras los adelantos electorales en Extremadura y Aragón, puede ofrecer nuevas pistas sobre quién se impondrá con más fuerza en la mesa de negociación.
La encuesta de Gesop publicada ayer para La Opinión-El Correo de Zamora (cabecera de Prensa Ibérica, mismo grupo editor de El Periódico Extremadura) apunta a un escenario reconocible: el PP volvería a ganar las elecciones con entre 29 y 32 procuradores, prácticamente el mismo resultado que hace cuatro años, mientras Vox consolidaría su posición con una subida hasta una horquilla de entre 16 y 19 escaños.
Una realidad que se repite
La suma permitiría reeditar el bloque de derechas en esta comunidad autónoma, pero también confirmaría una realidad política que se repite: el PP gana, pero necesita a Vox para gobernar. Ese equilibrio es exactamente el que está en juego ahora en Extremadura.
Ya en la recta final de la campaña, el conflicto político extremeño ha irrumpido con fuerza en los mítines y discursos en Castilla y León. Alberto Núñez Feijóo quiere movilizar al electorado de centroderecha trasladando la idea de que el voto al PP es la única forma de evitar situaciones de «ingobernabilidad» como la que atraviesa Extremadura.
En un mitin celebrado en La Bañeza (León), el líder popular llamó el viernes, justo después de fracasar Guardiola en la investidura, a «aprender» del bloqueo de Vox en Extremadura para que no se reproduzca en Castilla y León. «Quien ha bloqueado Extremadura por las elecciones en Castilla y León está dispuesto a bloquear Castilla y León por las elecciones en Andalucía«, advirtió.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, durante un acto de campaña, a 28 de febrero de 2026, en Ávila, Castilla León (España). / Rafael Bastante – Europa Press
Desde la cúpula del partido se insiste en que la formación de Santiago Abascal ha antepuesto el «cálculo electoral» a la estabilidad institucional. La acusación se repite con una frase que se ha convertido ya en consigna: «Nadie votó a Vox para bloquear un gobierno de centroderecha». Un mensaje que tiene un objetivo evidente: el PP quiere concentrar el voto del espacio conservador y frenar el crecimiento de Vox por encima del 20%, una cifra que alteraría aún más el equilibrio de poder entre ambas formaciones.
Vox analiza el tablero territorial
Mientras tanto, Vox también ha convertido este momento político en un punto de inflexión interno. El presidente del partido, Santiago Abascal, reunirá este lunes en el Parador de Gredos (Ávila) al Comité Ejecutivo Nacional, al Comité de Acción Política y a todos sus portavoces nacionales, entre ellos José Antonio Fúster y Pepa Millán.
El encuentro coincide con la recta final de la campaña en Castilla y León, pero su contenido va mucho más allá del escenario regional: la cita busca fijar una posición política común en un momento en el que Vox intenta demostrar que su presión negociadora funciona para consolidar la posición de socio imprescindible. La dirección del partido analizará los resultados de las recientes elecciones autonómicas en Extremadura y Aragón, el estado de las negociaciones para formar gobierno en ambas comunidades y las perspectivas electorales en los comicios castellanoleoneses.
Este pasado domingo, en un mitin en Medina del Campo (Valladolid), Abascal insistió en que no quiere «sillones» para sus candidatos, sino «acuerdos para el cambio de rumbo». Abascal puso como ejemplo la situación en Extremadura, donde después de los resultados electorales, que otorgaron al partido el «doble de apoyo», ha advertido de que serán también «el doble de exigentes» en las negociaciones.

Archivo – Imagen de archivo del presidente de Vox, Santiago Abascal. / Ricardo Rubio – Europa Press – Archivo
El pulso continúa
Ambos partidos juegan con el mismo objetivo, pero con incentivos distintos. El PP necesita demostrar que Vox no puede condicionar en exceso la gobernabilidad si quiere mantener su liderazgo en el espacio conservador. Vox, por su parte, necesita demostrar que su firmeza negociadora no le pasa factura entre los votantes.
Mientras tanto, el calendario institucional continúa avanzando en Extremadura. Tras el rechazo de Vox a la investidura de María Guardiola, se ha activado la cuenta atrás que puede conducir a una repetición electoral si no hay acuerdo antes del 4 de mayo. En el entorno del PP confían en que el pacto pueda cerrarse una vez pasen las elecciones de este domingo Castilla y León, aunque admiten que el tablero podría complicarse aún más si entra en juego el calendario político nacional. Algunas voces apuntan ya a la posibilidad de que Pedro Sánchez decida capitalizar el tirón del «no a la guerra» con un adelanto de las generales, un escenario que volvería a dejar todas las negociaciones territoriales —también la extremeña—, si cabe más aun en el aire.














