La escalada de división interna en la que está sumido Estados Unidos dio este miércoles un nuevo salto tras la muerte de una mujer en Minneapolis, a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en Inglés). El suceso, que ocurrió durante unas protestas contrarias a este mismo organismo instaurado por la Administración del presidente Donald Trump, ha provocado una amplia reacción por la que más de 4.000 personas se reunieron en la capital de Minnesota, y ha reabierto el debate en diversas esferas norteamericanas sobre el actuar de estos agentes.
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