Los chilenos contenían el aliento a la espera de un resultado que supone un punto de corte histórico en ese país desde que recuperó las instituciones democráticas en 1990. El ultraderechista José Antonio Kast parecía estar más cerca de imponerse en el segundo turno y, de esta manera, permitir que el ideario del general Augusto Pinochet retorne al Palacio de la Moneda, esta vez por medio del voto.
El líder del Partido Republicano se comportó durante la jornada electoral como si ya hubiera sido declarado vencedor ante la comunista Jeannette Jara. «Chile tiene una tradición. Quien gane va a tener que ser presidente o presidenta de todos los chilenos», dijo con una sorprendente moderación. Los principales problemas del país sudamericano «no tienen color político» y las «legítimas discrepancias» entre sectores no deben dividir a la ciudadanía. «Este es el día de la ciudadanía, no de la política».
Jara, quien llegó a esta instancia en medio del pesimismo de su fuerza y los aliados de centro-izquierda, no quiso dar un mensaje de derrota al momento de emitir su sufragio. «Somos una gran patria que tiene que seguir floreciendo con más esperanza». Y, en un tono no muy diferente al de Kast, añadió: «Chile nos necesita a todos». Ella se abrió a la posibilidad de un milagro político que, otra vez, pudiera haber pasado lejos de los radares de las encuestas. «Estamos en un escrutinio público el otro candidato y yo. En nuestro caso tenemos grandes equipos con gente que tiene experiencia y con gente que tiene proyección y futuro. Por eso hemos conformado cierto listado preliminar de los primeros ministros que van a asumir, si es que los chilenos y chilenas me eligen su presidenta».
Los principales analistas consideraban que su suerte estaba echada. Kast, en cambio, palpitó el escrutinio rodeado de las certezas que le habían sido esquivas en las elecciones de 2021 frente a Gabriel Boric. Su victoria no haría más que restituir un apellido que había tenido protagonismo durante la última dictadura militar. Su hermano, Miguel Kast Rist, había sido el artífice de las políticas sociales del pinochetismo y también ocupó cargos ministeriales. Pero el hermano menor y en la actualidad principal referente de la ultraderecha, se formó bajo la influencia de Jaime Guzmán, uno de los impulsores de la Carta Magna de 1980. José Antonio Kast fue 16 años diputado y peleó en dos oportunidades por la presidencial. Su traspié cuatro años atrás le arrojó varias enseñanzas que intentó aplicar a rajatabla: a lo largo de la campaña evitó los temas «urticantes» que forman más parte de los valores de ese sector. Esquivó a la figura de Pinochet y, además, incluyó a más mujeres en su equipo para quitarse el mote de misógino. Habló sustancialmente de la economía y la inseguridad urbana, los temas que más preocupan a la sociedad.
Disyuntiva que no ha funcionado
La izquierda intentó hacer valer la disyuntiva de décadas anteriores entre «democracia y fascismo». Los sondeos al menos no detectaron de que la línea divisoria entre los chilenos sea la misma que en décadas anteriores. La contienda transcurrió con absoluta normalidad
El subsecretario del Interior, Víctor Ramos, encabezó este domingo una reunión de balance de la jornada electoral, destacando que el proceso se ha desarrollado con normalidad y tranquilidad a nivel nacional. La histórica polarización ha bajado temporalmente sus decibeles. La única excepción a esa regla de la cordialidad tuvo lugar en las redes sociales. «Lipigas con Kast, #NoMigrantesDelincuentes«. El mensaje que se propagó en la aplicación telefónica fue calificado de grave por la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo. A pesar de los buenos modales de los candidatos, queda en el aire el interrogante sobre el futuro de un aspirante presidencial completamente asociado a Donald Trump, Javier Milei, Jair Bolsonaro y Giorgia Meloni. ¿Kast se mirará al espejo de todos ellos o tratará de diferenciarse?
Un triunfo de Kast sería imposible sin el concurso de las dos fuerzas de derecha tradicionales, Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente (UDI), la fuerza de la cual proviene el republicano. En el primer turno apareció otro protagonista de ese sector, Johannes Kaiser, un exrepublicano que se colocó incluso en una derecha aún más extrema que la de Kast y llamó a sufragar por él este domingo a la espera también de formar parte de su eventual administración.»Si somos parte de un próximo gobierno es algo que va a decidir, esperamos», dijo Kaiser.
El próximo mandatario asume el 11 de marzo. Uno y otro contendiente destacaron la importancia de los primeros meses. «Los 90 días son muy importantes, pero no se va a solucionar todo», aseguró Kast.
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