Cuando el sueño no tiene una duración adecuada, los horarios varían en exceso o nos despertamos frecuentemente, no se puede presumir de un descanso adecuado. Se duerme poco y mal, y las consecuencias se notan en la salud física, mental, emocional y social. A menudo se descuida como si fuera algo opcional, pero la realidad es que no hay tratamiento ni medicamento que pueda reemplazarlo, ya que es vital para infinidad de procesos fisiológicos y es el verdadero combustible de nuestra vida.
Algunas señales pueden dar pistas de que algo no va bien y de que es necesario actuar sobre los hábitos para intentar mejorar la calidad del sueño. Así lo explica Sebastián La Rosa, médico y profesor en la Universidad del Salvador (Argentina), quien advierte sobre los extremos a la hora de conciliar el sueño.
“Tardar mucho en quedarte dormido no es buena señal ya que suele reflejar una mente hiperactiva. Pero dormirte en 2 minutos tampoco es ideal, porque generalmente indica que estás demasiado agotado”, asegura el experto. Según La Rosa, “un punto intermedio, alrededor de 15 a 20 minutos, suele ser más saludable que cualquiera de los extremos”.
Claves para un descanso de calidad
Para mejorar la conciliación del sueño, el médico propone una estrategia simple: “deja el trabajo profundo para la mañana, evita abrir mails o chats laborales cerca de la hora de acostarte y no elijas la noche para discusiones importantes”. El motivo es que a esas horas se tiene “menos energía y menos tolerancia emocional”.
La rutina nocturna, subraya el experto, también ayuda mucho. Recomienda el “oscurecimiento progresivo de luces, temperatura más fresca en el ambiente, un baño caliente y, sobre todo, constancia en horarios”. El objetivo final, insiste, es buscar una “calidad real del descanso” y no solo medirlo.
La importancia de un horario constante
Esa constancia en los horarios es una de las claves, ya que denota orden y la ciencia lo asocia con un menor riesgo de mortalidad. “Para tener un buen sueño, necesitas un horario que funcione como punto de referencia para que tu ciclo circadiano se vaya ordenando. No hace falta que sea perfecto, pero sí que sea constante”, indica el doctor La Rosa.
Un hombre se echa la siesta en plena calle
Según el experto, para la mayoría de las personas, el horario más funcional para despertarse se sitúa “entre las 6:45 y las 7:00 de la mañana”. Añade que no es necesario levantarse a las 5:00 para ser productivo, ya que a menudo es “más sinónimo de estrés que de otra cosa”.
Tampoco conviene despertarse muy tarde de forma habitual, salvo en situaciones puntuales como los cambios de huso horario. El médico concluye que, en general, “la irregularidad en el sueño es peor para la salud que dormir un poco menos pero de manera consistente”.
Si se cumplen estos parámetros de manera consistente, explica el doctor, “el score de 95 a 100 en la banda famosa o el anillo famoso se vuelve muy frecuente”. Sin embargo, aclara que si no se dispone de estos dispositivos no importa, “porque lo relevante es que logres esa calidad del sueño, no que lo midas”.















