Con su legado histórico, su diversidad geográfica y su deslumbrante mezcla cultural, Marruecos cautiva a quienes lo visitan por primera vez. Sin embargo, detrás de su encanto, el país también presenta normas sociales y hábitos cotidianos que pueden desconcertar a los viajeros. John Fernández ha compartido en TikTok algunas curiosidades que más le llamaron la atención durante su visita.
Una de las cuestiones que más sorpresa le causó fue la forma en que la ley marroquí regula las relaciones personales: «Tener novia en Marruecos es ilegal según la ley. Si estás con una chica o un chico debes estar casado. De lo contrario, te podrías enfrentar a la cárcel«. Este dato resulta impactante para los turistas europeos, acostumbrados a una mayor libertad afectiva. Además, las muestras públicas de cariño entre personas no casadas pueden ser mal vistas.
Marruecos
Otro aspecto que Fernández subraya es el tráfico, que describe como imprevisible y caótico. Afirma que «las normas de circulación no las respeta absolutamente nadie. De hecho, me he encontrado con motos sin luces, bicicletas, gente andando por medio de la carretera, cruzando autovías directamente con bebés en los carritos…».
En cuanto a las compras, el español advierte que el regateo es parte fundamental de la experiencia marroquí, especialmente en los zocos. Sin embargo, recomienda prudencia, ya que «si te ven que eres europeo, seguramente intenten estafarte o cobrarte mucho más caro el producto o el servicio«. Negociar con calma y sentido del humor es la mejor manera de integrarse en esta tradición comercial.

Marrakech, Marruecos.
Fernández también comenta una curiosa costumbre estival: «Si acudes en temporada de verano puedes ver a gente por la calle con llaves en la mano girándolas continuamente. Esto quiere decir que tienen apartamentos en venta o en alquiler, pero, cuidado, porque muchas veces puedes bajar la ventanilla del coche pensando que te van a alquilar un apartamento y realmente van a robarte».
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A pesar de estas advertencias, el creador insiste en que Marruecos es un país seguro. Según cuenta, «no os creáis que os van a ir asaltando por cada metro que recorráis, especialmente, en algunas ciudades. Yo me encuentro en Saidía, Berkán… y la verdad es que no he tenido ningún tipo de problema ni nadie me ha asaltado».











