El nuevo Aston Martin egg3 no acelera de 0 a 100 en tres segundos, pero sí puede presumir de algo aún más exclusivo: es el primer Aston Martin que se puede “conducir” desde la cuna. Lo que suena a broma es, en realidad, una colaboración muy seria entre dos marcas británicas que entienden el lujo y el diseño de la misma manera. La sorpresa inicial da paso a la lógica: si existía un SUV para familias como el DBX, ¿por qué no un carrito de bebé que hable el mismo idioma?
El resultado es este cochecito con el sello de egg, una marca que lleva desde 2015 elevando el estándar en el mundo de los carritos premium. Y que ahora, de la mano de Aston Martin, firma uno de los productos más llamativos que veremos en tiendas especializadas este año.
Un cochecito con alma de DBX707
Aston Martin ha encontrado en egg un socio natural para seguir diversificando su marca sin traicionar su esencia. Igual que ocurrió con el DBX, su SUV familiar, esta colaboración apunta a quienes buscan prestaciones y refinamiento, pero ahora en un contexto totalmente distinto: el del paseo diario con su hijo.
Aston Martin egg3 / Aston Martin
En el nuevo egg3 Aston Martin Edition, cada pieza tiene sentido. El acolchado interior, por ejemplo, reproduce el patrón exacto de los asientos del DBX707. Las ruedas, con un diseño tipo panal, recuerdan a las llantas de los modelos más exclusivos de la marca, como el Valour o el Victor. Y el buje central incluye un guiño a los mandos giratorios que encontramos en el interior de sus coches. Pequeños detalles que no buscan llamar la atención, pero que están ahí para quien los sepa mirar.

‘LLantas’ del Aston Martin egg3 / Aston Martin
También hay una apuesta clara por los materiales auténticos. El cuero, el mismo que se emplea en los vehículos de Gaydon. Aplicaciones en silicona con el logotipo en relieve. Costuras visibles, acabados limpios, nada está hecho de forma casual. Ni siquiera el color.
Tres acabados, tres formas de entender el estilo
El egg3 Aston Martin llegará con tres variantes de diseño, pensadas para diferentes tipos de público pero con la misma filosofía de fondo. La más llamativa es la que combina el Iconic Green con detalles en Racing Lime, un color habitual en los elementos más deportivos de la marca. Es un acabado que no pasa desapercibido, pero que no cruza la línea de lo estridente.

Detalle del Aston Martin egg3 / Aston Martin
Las otras dos versiones juegan con tonos grises y tejidos de espiga, mucho más clásicos y elegantes. La más clara, además, incorpora detalles en cuero color Bitter Chocolate y piezas rígidas en Magneto Bronze, otro tono heredado de los interiores de Aston Martin. Aquí el diseño es más discreto, pero igual de trabajado.
Lo que tienen en común las tres opciones es que el diseño no está pensado solo para lucir, sino para durar. Se nota que hay una búsqueda de coherencia con el lenguaje visual de la marca de coches, pero también con las necesidades reales de los padres que lo van a usar.
Funcionalidad y refinamiento van de la mano
Detrás del aspecto espectacular de este carrito de Aston Martin hay un producto bien resuelto desde el punto de vista técnico. El chasis es sólido, el sistema de plegado funciona con suavidad, y la suspensión está pensada para absorber bien los pequeños baches del día a día. No es un cochecito para mirar de lejos: está hecho para usarse. Para llevarlo por ciudad, cargarlo en el maletero y abrirlo con una mano mientras en la otra sujetas a tu hijo.

Aston Martin egg3 / Aston Martin
En ese sentido, no sorprende que desde Aston Martin lo comparen directamente con el DBX. Llevar su concepto de lujo práctico a situaciones cotidianas, con soluciones reales que no estén reñidas con el diseño. No se trata solo de ponerle el logo a un cochecito; la colaboración ha sido real y profunda. Eso aseguran desde la marca, y se nota en el resultado.













