Un brutal accidente de tráfico entre dos coches enmudeció la madrugada del sábado al domingo las fiestas de Cenero y segó la vida de Sergio C. B., un gijonés de apenas 18 años. El choque tuvo lugar sobre las doce y media de la noche en la carretera de Trubia, una vía muy popular puesto que en ella tenía que haberse celebrado la procesión a la Altarina, uno de los ritos más llamativos de una parroquia que este domingo se vistió de luto por el fallecimiento de este joven, vecino de Monteana. La víctima conducía su vehículo, un Audi, en dirección a Sotiello para vivir una noche de fiesta con su pareja y otros amigos cuando chocó frontalmente contra otro coche, un BMW, en el cruce con el camino de Les Poncianes. Allí la visibilidad es nula, advierten los vecinos. El accidente dejó, además, otros cuatro heridos.
El siniestro fue un violento choque frontal. Permanecía en la calzada este domingo, a media mañana, el parachoques completamente arrancado del coche de la víctima. También un murete de una vivienda particular medio derribado, así como restos de los tubos de reanimación que emplearon durante casi 40 minutos los sanitarios que trataron de salvar, sin éxito, la vida de Sergio C. B. Según explicaron los testigos, la víctima conducía su Audi cuesta abajo, en dirección a Sotiello. Con él iban su novia y otros amigos. Fue al llegar al cruce con el citado camino cuando chocó con el BMW.
Este segundo coche iba cuesta arriba, en dirección a San Andrés. El impacto se produjo en un lugar de muy poca visibilidad en los dos sentidos de la marcha. Hay una curva y tanto desde arriba, como desde abajo, es difícil ver lo que sucede al otro lado. Será, no obstante, la investigación que ya tiene en marcha la Guardia Civil la que dilucide cuáles fueron las causas exactas del siniestro. Los vecinos del lugar, buenos conocedores de la zona, explicaron que ese punto entraña peligros. «Es una zona peligrosa si no la conoces. La curva es ciega y ya hubo más sustos con alguna bicicleta», explicó Arturo López, cuya madre vive precisamente en la vivienda del murete destruido. Eso sí, el resto de vecinos matizaron que nunca ocurrió algo tan grave.
El padre de la víctima, atendido con ansiedad
Hasta el lugar de los hechos se desplazaron varias patrullas de la Guardia Civil, una UVI Móvil y dos ambulancias básicas. Según precisaron fuentes de la Benemérita, el número de heridos quedó en cuatro. Para lo brutal del choque salieron con lesiones muy leves ya que, fuentes sanitarias, explicaron que solo tuvieron contusiones. Una ambulancia básica trasladó a L. T. V., una chica de 18 años, y a R. S. P, un varón también de 18, al Hospital de Cabueñes. También a otra de las ocupantes, igualmente de 18 años y de iniciales S. C. N, así como al padre de Sergio C. B., que se acercó hasta Cenero cuando se enteró de lo sucedido. Tuvo un ataque de ansiedad. Otro de los afectados por el choque no precisó traslado.
Shock en dos parroquias gijonesas
Monteana y Cenero tratan de digerir la tragedia tras el fallecimiento de Sergio C. B., de 18 años. El joven residía Monteana, perteneciente a la parroquia de Fresno. «Era un chaval trabajador y emprendedor», aseguraba esta mañana Ángel González, vecino de Monteana. El hostelero Alfredo Rodríguez describía al fallecido, aficionado a la ganadería, como «muy currante». «Tenía mucha vitalidad, era dicharachero y nada problemático y siempre saludaba a todo el mundo cuando venía al bar», señalaba.
«Es un palo grande para toda la parroquia, estamos consternados», comentaba Javier Martínez, vecino de Cenero. Consuelo González, presidenta vecinal de la parroquia, confirmaba esa sensación. «Estamos muy asustados», admitía. Hubo cambios en el programa festivo de este domingo por la funesta noticia. La misa de mediodía se mantuvo, si bien se suspendió la procesión posterior y la sesión vermú. «Intentaremos sobreponernos a esta tragedia», aseveró el párroco Albino Laruelo durante la eucaristía en una abarrotada iglesia de San Juan Bautista.
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