El salón del Club Wagner de Barcelona llenó su aforo el pasado viernes por la tarde con motivo de la presentación de Cròniques wagnerianes, el libro de Pere Estelrich i Massutí que, pocos meses después de su aparición, ha alcanzado ya su cuarta edición. La sede de la entidad, que cuenta actualmente con unos 300 socios, acogió un acto que huyó deliberadamente del formato convencional de presentación literaria.
Pere Estelrich, Ramona Pérez y Josep Mallol. | EL PERIÓDICO DE CATALUNYA
Más que discursos sucesivos alrededor de una mesa, la convocatoria acabó convirtiéndose en un coloquio abierto, con numerosas intervenciones y preguntas del público. Wagner, Bach, Bayreuth, Leipzig y las muchas historias que rodean a los dos compositores fueron apareciendo en una conversación distendida, muy en consonancia con el espíritu del propio libro, construido a partir de crónicas, recuerdos, anécdotas y vivencias wagnerianas.
La crítica literaria Ramona Pérez y el matemático y melómano Josep Mallol acompañaron al autor en una sesión en la que el diálogo fue ganando terreno a la presentación propiamente dicha. Estelrich explicó algunos de los episodios que dieron origen al volumen, que nace a partir de algunos de sus artículos publicados en Diario de Mallorca, y respondió a las cuestiones planteadas por unos asistentes especialmente participativos.
La música tuvo también su espacio. El cuarteto de cuerda Atzur intervino en el acto con una interpretación del célebre Coro de peregrinos de Tannhäuser.
El acto tuvo finalmente un epílogo de marcado sabor mallorquín. Terminada la conversación, los asistentes compartieron sobrasada y galletas, acompañadas de una copa de cava con la que se brindó por el libro y por su recorrido. Wagner puso la música; Mallorca, el sabor final.
A la mañana siguiente, el Espai Mallorca de Barcelona acogió otra presentación del volumen, abierta a un público general.
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