Gozar de una buena higiene y salud bucodental es fundamental. Por nuestro día a día, para hablar, comer… Es uno de los aspectos más básicos y, por ello mismo, cuando tenemos alguna pequeña molestia, esta nos puede condicionar en exceso nuestra vida.
Una de estas alteraciones es un afta, que es una pequeña úlcera que aparece en el interior de la boca y que puede ser muy molesta y provocar dolor. Puede aparecer, por ejemplo, en la cara interna de los labios o las mejillas, en la lengua, en el suelo de la boca o en otras zonas de la mucosa oral.
Y es una lesión muy común. Más de lo que pensamos. 7 de cada 10 adultos han sufrido aftas en algún momento de su vida, y el 42 % de adultos las han sufrido al menos una vez durante el último año. De las personas de 18 a 34 años, solo un 14 % de estos afirma no haber tenido nunca este tipo de lesión. Todo ello son datos extraídos del informe ‘De lo que sabemos a lo que hacemos: así está la salud bucodental en España’, de Normon.
Insisten en que los que sufren aftas, normalmente, no buscan solución, sino que dejan que desaparezcan por sí solas. De hecho se comportan de esta manera, según el informe, el 41 % de los adultos. Pero no solo ellos; el 63,8 % de los jóvenes de 18 a 34 años también optan por esperar a que se vayan por sí mismas.
Por ello, «creo que el reto está en cambiar la percepción que tenemos sobre ellas y, sobre todo, en tener un mayor conocimiento sobre qué son, cómo suelen evolucionar y cómo podemos actuar ante ellas. No se trata de alarmarse ante una lesión que habitualmente es pasajera, sino de saber reconocer su evolución esperable y conocer las opciones disponibles para aliviar las molestias y proteger la zona afectada», nos explica Paula Barbero, farmacéutica y responsable de Formación Científica de Normon.
¿Por qué pueden aparecer? ¿Hay factores que favorecen su aparición?
Uno de los aspectos clave que convierten a las aftas en tan frecuentes es que pueden aparecer en cualquier persona. También las sanas. Eso sí, hay algunos factores que provocan su aparición, como son:
- Pequeños traumatismos. Roce continuado, el cepillado o determinadas prótesis o aparatos pueden irritar la mucosa y favorecer la aparición de una lesión.
- Roces en la boca
- Estrés. Es uno de los factores a tener en cuenta. El 20,7 % de los encuestados en el informe de Normon reconocen que es uno de los factores que les ha podido provocar la aparición.
- Déficits nutricionales, especialmente de hierro, folato o vitamina B12.
Cuando las aftas son muy recurrentes, extensas o especialmente intensas, merece la pena valorar si existe algún factor asociado / Archivo
Aunque, «no existe una única causa que explique todos los casos. Su origen puede estar relacionado con distintos factores y, en muchas ocasiones, no podemos identificar exactamente qué ha provocado una lesión concreta. Por eso, ante un afta puntual, no siempre vamos a poder saber exactamente por qué ha aparecido. Lo importante es reconocerla, conocer cuál suele ser su evolución y saber cuándo esa evolución no es la esperada», detalla la experta.
Además, es necesario conocer que hay personas más propensas a sufrir aftas. Estas deben, junto con un profesional, observar si existe algún patrón: cada cuánto aparecen, cuánto duran, cómo son las lesiones o si coinciden con determinadas circunstancias. Esa información puede ayudar a decidir si es necesario realizar una valoración más completa.
Qué hacer si nos sale una
Ante un afta pequeña, aislada y con una evolución normal, es razonable esperar a que se resuelva. Las aftas menores suelen desaparecer espontáneamente en alrededor de una o dos semanas.
«Pero esperar a que desaparezca no significa que tengamos que soportar las molestias sin hacer nada. Durante esos días existen medidas y tratamientos locales que pueden ayudar a proteger la lesión y aliviar el dolor y las molestias mientras se produce la cicatrización. Por ejemplo, hay geles de uso local formulados con ingredientes como ácido hialurónico y otros componentes que ayudan a formar una capa protectora sobre la lesión, reduciendo el contacto con agentes irritantes», detalla.
En cambio, si la lesión persiste más de lo habitual, es especialmente grande o dolorosa, aparece de forma muy recurrente o presenta características atípicas, conviene consultar con un profesional sanitario para valorar si realmente se trata de un afta y descartar otras causas de úlcera oral.
Fuente: La Nueva España










