Las horas a la intemperie quedaron en un mero recuerdo este sábado por la noche al ver aparecer sobre el escenario a Antonio, Dani, Jota y Pepe. El escenario, en Cartagena. Los componentes, de Cartagena. Una Cartagena entregada a Arde Bogotá, que estrenó hace apenas unas horas su último disco, Manufacturas del Club de la Gente Sola. Aunque solos no estuvieron, a pesar de lo reducido del aforo: el grupo cartagenero se sintió tremendamente arropado por su ciudad natal en un cálido estreno que puso a bailar al municipio.
«Hay un poco de alivio, hemos compartido una cosa en la que llevamos trabajando mucho tiempo», explicó el cantante Antonio García sobre el lanzamiento de su nuevo álbum, que con un guiño melancólico se vende también en formato cassette en gasolineras.
«Somos unos afortunados porque es el mejor sitio del mundo en el que podríamos presentarlo», aseguró Antonio, lo que provocó una tremenda ovación del público, que secundó su propuesta de instalar una estatua a tamaño real del grupo en el municipio.
El grupo también tuvo palabras de agradecimiento para el productor norteamericano Joe Chiccarelli, hasta cuyo estudio en Los Ángeles se desplazaron para grabar el nuevo disco, quien se resistió al asiático en su vista a Cartagena pero «sí que ha comido en el Polígono Cabezo Beaza y ha probado la marinera».
Improvisó el público el grito de guerra de los cartageneros, un lema que recoge la garra de una ciudad que decidió el destino de dos imperios: «Cartagena nunca se rinde».
Las instrucciones para crear un corazón que no sienta dieron inicio a un concierto en que el público se entregó por completo a los cartageneros, que quieren mover la Alameda más cerca del mar.
Cartagena latió al ritmo de Arde Bogotá en una noche mágica.
Ni siquiera las pocas horas para aprenderse los nuevos temas impidieron al público corear emocionados temas como Asidero.
Las canciones que acaban de ver la luz fueron intercaladas con ya míticas como Qué vida tan dura, poniendo al público presente a bailar en una letanía pagana para que la noche no acabara nunca.
Combinaron sus temas más conocidos con los nuevos lanzamientos, creando así una montaña rusa de emociones desde la tristeza más profunda para tratar de crear un corazón que no sienta a la euforia colectiva desatada por La salvación, tema que provocó que a más de uno se le saltaran las lágrimas.
Agradeció Antonio a la gente que hizo cola para conseguir las entradas antes de pronunciar la frase que provocó un terremoto en Cartagena: «Somos los Arde Bogotá, estamos encantados de estar en casa». En casa y arropados por su gente presentaron la canción que da nombre al disco: El club de la gente sola.
«Con esto poco a poco llegué al puerto, a quien los de Cartago dieron nombre». Cartagena cayó rendida al escuchar los versos de Cervantes dar paso a un tema «sobre molinos gigantes a derribar»: La Torre Picasso puso a los presentes a bailar con su dolor, con la esperanza de que al final se verá el sol.
«Los distintos pasos te van llevando a ese lugar de insensibilidad pero a lo largo de ese recorrido las montañas pueden moverse», comentó Antonio sobre Bigger Splash, uno de los temas más coreados por un público convencido de que si aguantan un poco más la respiración el mundo no será tan absurdo.
Metafóricamente Antifiesta fue uno de las últimas temas en deleitar a los asistentes cuando ya a más de uno no le quedaba voz, aunque Exoplaneta consiguió generar un tremendo estruendo en el centro de la ciudad que los Arde Bogotá quieren fundar en otro sistema solar.
Y es que Cartagena recibió este sábado el nuevo curso universitario a golpe de guitarras, electrónica y sonidos de raíz con Campus Radio 3, una cita que convirtió la música en el hilo conductor de una bienvenida a los nuevos estudiantes que en realidad disfrutó todo el municipio. Radio 3 reunió sobre el escenario ubicado en el patio del CIM, además de a Arde Bogotá, a joseluis, Hoonine, Sistema Nervioso y La Patri. Más allá del reclamo del grupo cartagenero que ha convertido en emblema el Cartagonova, la noche sirvió para poner el foco en propuestas muy distintas entre sí: desde La Patri, cartagenera afincada en Londres, hasta Hoonine, surgida del barrio del Carmen de Murcia y dueña de una electrónica sofisticada, cercana a los sonidos nórdicos y al pop francés, después de haber pasado por escenarios como Mad Cool o BBK.
También hubo espacio para mirar hacia el propio territorio con joseluis, que presentó una revisión contemporánea de los sonidos tradicionales del Campo de Cartagena, mezclando la figura del cantautor con una búsqueda musical más experimental. Y Sistema Nervioso puso la descarga más inmediata de la noche con su punk-pop fresco, acelerado y divertido, capitaneado por el cartagenero Guille Solano, conocido además por su implicación en la escena underground murciana.















