Una disputa por dinero y los problemas derivados de la convivencia están detrás del crimen de Jakeline Coronel Llamasco, la ecuatoriana de 52 años asesinada en el piso que tenía arrendado en Gijón. La víctima recibió media docena de puñaladas antes de que se declarase el incendio en la vivienda del número 4B de la calle Eugenio Tamayo. La investigación trata ahora de determinar cuál de los dos detenidos, la pareja formada por un ovetense de 33 años y una paraguaya de 37, empuñó el arma. El cuchillo utilizado en el crimen fue localizado en una papelera de los alrededores de la vivienda y se encuentra entre las principales pruebas que analiza la Policía Nacional.
La víctima había alquilado el piso este mismo mes. Un amigo italiano le ayudó a pintarlo y subarrendó dos habitaciones a una pareja de novios que resultaron ser sus homicidas. El alquiler era de unos 300 euros y horas antes del incendio se produjo una fuerte discusión entre los tres. También tiraron varias prendas de ropa por la ventana y el detenido las recogió, según relataron los vecinos de la zona. La investigación trata de reconstruir ahora con precisión qué ocurrió desde ese momento hasta que, alrededor de las siete y media de la mañana del domingo, se declaró el incendio y los bomberos encontraron el cadáver en una habitación. La última actividad conocida de la mujer con vida se sitúa a las 03.41 horas, cuando realizó a través de WhatsApp una llamada a una amiga que no llegó a atenderla.
Una de las principales incógnitas de la investigación es ahora determinar quién apuñaló a la víctima o si fueron ambos. Los dos detenidos no ofrecieron durante su comparecencia judicial un relato de los hechos que permita despejar esa cuestión. La Policía Científica trabaja sobre las evidencias recogidas tanto en el domicilio como durante las actuaciones posteriores. Entre ellas están las posibles huellas y vestigios existentes en el cuchillo y una mancha de sangre localizada en una camiseta que portaba uno de los detenidos, que deberá ser sometida a los correspondientes análisis. El registro permitió además intervenir diferentes elementos que serán examinados durante la instrucción. Los investigadores analizarán también los teléfonos móviles de los dos encarcelados, una diligencia que puede resultar relevante para reconstruir sus movimientos, comunicaciones y conversaciones durante las horas anteriores y posteriores al crimen.
Eliminar pruebas y el cuerpo
Tras el apuñalamiento se produjo el incendio del piso, donde el cadáver fue localizado en el suelo de una habitación, junto a una cama y cubierto por un colchón. La investigación sostiene que el fuego fue provocado para intentar eliminar pruebas y ocultar el cuerpo. Después, los dos investigados abandonaron Oviedo y se desplazaron en taxi hasta Gijón, donde fueron localizados horas más tarde por agentes del grupo UDEV III de la Brigada Provincial de Policía Judicial.
Los dos permanecen desde el miércoles en prisión provisional, comunicada y sin fianza por un presunto delito de homicidio. Sus defensas corresponden a las abogadas Estefanía Muñoz y Andrea Flores, que se encuentran a la espera de disponer de los resultados de las pruebas practicadas por la Policía Científica y del informe definitivo de autopsia antes de decidir las siguientes actuaciones procesales.
La instrucción continuará ahora con nuevas diligencias. Está previsto que se incorporen los análisis de ADN, sangre, huellas y dispositivos electrónicos, además de las declaraciones de los testigos que puedan contribuir a reconstruir la discusión previa y las últimas horas de la víctima. Los investigados podrán volver a declarar a medida que se conozcan esos resultados. Se enfrentan a un delito de homicidio y la calificación puede modificarse a lo largo de la instrucción del procedimiento.
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