«Nadie puede desaparecer del todo, ¿verdad?». Con estas palabras concluye la obra de teatro ‘La piedra oscura’, de Alberto Conejero, estrenada en 2015. El personaje que las pronuncia, poco antes de morir, es Rafael Rodríguez Rapún, un oficial del ejército republicano que fue secretario de la compañía La Barraca y amante de Federico García Lorca. Pese al manto de silencio y olvido que la represión franquista extendió sobre sus víctimas, Rodríguez Rapún ha hecho buena la profecía y se ha negado a desaparecer del todo. Una década después de que ‘La piedra oscura’ reivindicara desde los escenarios su nombre y su memoria, es ahora una película -y no cualquier película- la que rescata la figura del hombre de ‘Las Tres Erres’, como lo llamaba el propio Lorca.
Una de las tres tramas que se entrecruzan en ‘La bola negra‘, el filme de Javier Ambrossi y Javier Calvo que este fin de semana se ha estrenado en España en medio de una expectación extraordinaria, es una adaptación de la obra de Alberto Conejero, que figura por ello como coguionista junto a los dos directores. Eso convierte a Rafael Rodríguez Rapún, interpretado por el valenciano Miguel Bernardeau, en uno de los cuatro o cinco personajes principales de ‘La bola negra’; y, de estos, es el único que tuvo una existencia real (también la tuvo Lorca, por supuesto, pero su presencia en la película es mucho más escueta).
Guitarricadelafuente y Miguel Bernardeau (en el papel de Rodríguez Rapún), en una imagen de ‘La bola negra’ / Elastica Films
Nacido en Madrid en 1912 en el seno de una familia de clase trabajadora, Rodríguez Rapún estudió Ingeniería en la Escuela de Minas asociada a la Universidad Complutense (entonces Universidad Central) al tiempo que jugaba a fútbol (militó en las categorías inferiores del Atlético de Madrid, equipo del que era socio) y desarrollaba un interés por la política que en 1932 lo llevó a ingresar en la Agrupación Socialista de Madrid. A través de la política y de la actividad cultural que promovían las organizaciones obreras, llegó al teatro, y en 1933 se incorporó como actor al grupo universitario La Barraca, que representaba obras del Siglo de Oro por ciudades y pueblos de España. Allí conoció a García Lorca, codirector de la compañía.
Una relación complicada
Pese a la diferencia de edad (Federico tenía 14 años más) y a la fama de mujeriego de Rafael, ambos hombres sintieron una fascinación mutua que desembocó en una complicada relación con frecuentes idas y venidas y marcada por la clandestinidad de la que han quedado pocos rastros. Por decisión del poeta, Rodríguez Rapún sustituyó a Pedro Miguel González Quijano como secretario de La Barraca y pasó a organizar las giras y a administrar las cuentas de la compañía. Destacados exégetas de la obra de Lorca, Ian Gibson entre ellos, consideran que él es la fuente de inspiración de los ‘Sonetos del amor oscuro’ que el autor granadino escribió durante sus últimos años.

Retrato de Rafael Rodríguez Rapún / Archivo
La vida de Rafael Rodríguez Rapún dio un giro dramático cuando el 18 de agosto de 1936, un mes después del golpe de Estado que provocó el inicio de la Guerra Civil, García Lorca fue asesinado por el bando sublevado. La noticia se la comunicó su padre: «Que sepas que han matado a tu amigo, el poeta». Hay quien atribuye a la desesperación que le causó la muerte de Federico su decisión de alistarse para defender la República, aunque, dado su firme compromiso izquierdista, se hace difícil pensar que no hubiera dado el paso igualmente.
Muerte en Santander
Después de hacer un curso de Artillería en Lorca (Murcia), Rodríguez Rapún obtuvo la graduación de teniente y fue destinado al frente de Cantabria. Herido por la metralla en el curso de un bombardeo de la aviación italiana, fue trasladado a Santander, al Hospital de Campaña número 4, y allí falleció el 18 de agosto de 1937, justo un año después de la muerte de Lorca. Sus restos reposan en el cementerio santanderino de Ciriego; en un principio fueron sepultados en la parte civil del camposanto junto a los de otros soldados republicanos, pero gracias a la insistencia de su padre fueron trasladados en 1947 a un nicho propio, con su nombre y la fecha de su entierro.
Tanto la obra ‘La piedra oscura’ como la película ‘La bola negra’ imaginan un final algo diferente para Rodríguez Rapún. En ambas ficciones, el teniente republicano llega herido a un hospital de campaña del bando franquista y allí es custodiado por un joven soldado que se enamora de él (Sebastián, el personaje que en el filme interpreta Guitarricadelafuente). La relación entre ambos propicia la transmisión de un secreto que permanecerá oculto durante más de ocho décadas y que acabará saliendo a la luz con profundas consecuencias, tanto en el plano histórico como en la esfera íntima. Al fin y al cabo, nadie puede desaparecer del todo.
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