Cuando la policía belga se acercaba a la frontera con los Países Bajos en las labores de búsqueda de un niño desaparecido, perdía la conexión; lo mismo les ocurre a los guardacostas en operaciones de rescate en el mar. La Comisión Europea quiere poner fin a estas situaciones poniendo en marcha un sistema común de comunicaciones en caso de emergencia.
«Dondequiera que haya una crisis, los equipos de emergencia necesitan contar con algo fundamental: una línea de comunicación», ha dicho el comisario de Interior, Magnus Brunner, en una rueda de prensa. Sin embargo, en caso de crisis transfronterizas, esto no siempre es posible. «Necesitamos un sistema de comunicación transfronteriza», ha reconocido el austríaco.
Eso es lo que ha propuesto este miércoles el Ejecutivo comunitario, un sistema común de comunicaciones críticas «fluido, seguro y soberano». En la práctica, esto significa que los equipos de emergencia, como la policía, los bomberos, las ambulancias o incluso el ejército de distintos países de la Unión Europea, podrán compartir datos, mensajes e imágenes en tiempo real, con dispositivos que estarán conectados entre sí.
Las crisis transfronterizas
«Este verano vimos cómo los incendios forestales se propagaban por nuestro continente: en España, Francia, Grecia y Alemania. Ya contamos con un sistema que permite a los bomberos de distintos países ayudarse mutuamente», ha explicado Brunner. Sin embargo, hasta ahora, para comunicarse, necesitaban una solución ad hoc. «Esto no tiene sentido», ha reconocido el comisario. El nuevo sistema de comunicaciones críticas aspira a solucionarlo.
Este nuevo sistema «apoyará a más de 5 millones de equipos de emergencia en toda Europa en su labor diaria de salvar vidas y en situaciones de emergencia grave», ha explicado la vicepresidenta de la Comisión, Henna Virkkunen. El sistema permitirá dar una mejor respuesta a crisis como ataques terroristas, pero también a emergencias cotidianas como accidentes, incendios, desapariciones o delitos comunes.
La dana o el apagón
El nuevo sistema de comunicaciones críticas, que la Comisión espera que pueda empezar a usarse a partir de 2030, utilizará tecnologías de banda ancha como el 5G junto con satélites que «proporcionan respaldo cuando las comunicaciones móviles fallen», ha explicado Brunner. El comisario ha explicado que esto habría prevenido, por ejemplo, el colapso de las comunicaciones en una situación como la del apagón de 2025 en España y Portugal.
Con el nuevo sistema de comunicaciones críticas, «la policía y los servicios de emergencia habrían permanecido conectados gracias a los satélites«, ha explicado el austríaco. Brunner también ha puesto de ejemplo la situación en Valencia tras la dana de 2024, que se cobró la vida de 233 personas.
«Las inundaciones provocaron cortes en el suministro eléctrico y en las telecomunicaciones. Las alertas de emergencia sufrieron retrasos y los equipos procedentes de Francia, Portugal y diversas partes de España llegaron con su propio equipamiento, pero sin procedimientos comunes para interconectarlo», ha asegurado Brunner. «Esto también cambiará gracias al nuevo sistema», ha dicho.
De europeos para europeos
La idea no es tanto crear un sistema único sino garantizar la interoperabilidad de los sistemas de los 27 países del bloque. La Comisión aspira a que un primer grupo de países pueda empezar a utilizar este modelo a partir de 2030 y que los Veintisiete estén conectados a partir de 2036. «La seguridad de Europa depende de nuestra capacidad para actuar juntos», ha dicho Virkunnen.
Otra de las particularidades del sistema es que serán empresas europeas las que den los servicios. De esta forma, la Comisión busca garantizar la soberanía sobre los mismos y prevenir riesgos. Bruselas ha asegurado además que el sistema estará protegido frente a ataques híbridos.
Diseñado «para Europa y por Europa», ha dicho Brunner, el sistema permitirá «reforzar así nuestra autonomía y resiliencia». Según fuentes comunitarias, la Comisión trabaja ya con empresas como la francesa Airbus, la italiana Leonardo, la austríaca Frequentis y la española Teletronica.
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