Reconoce que está «hecha polvo», con una ansiedad que describe como «terrible». Este martes, mismo día que el Gobierno de Pedro Sánchez plantea llevar al Consejo de Ministros el decreto de vivienda, está programado en Zaragoza el desahucio de Esmeralda Tejero. Tiene 51 años y con ella viven su hija pequeña, de 11, y sus mascotas. Lleva ocho años viviendo en un piso en Torrero y hace tiempo que dejó de pagar el alquiler porque su nivel de ingresos le obliga a priorizar entre la renta mensual o los gastos diarios. «¿Si pago 320 euros al mes, cómo doy de comer a mi hija?«, se pregunta. Cuenta que cobra «una porquería», 600 euros que provienen de un subsidio, una manutención y un complemento a la infancia.
«Dejé de pagar porque no tengo dinero«, explica. Hasta hace un año y medio, Esmeralda cubría una baja laboral y sus ingresos eran algo superiores. Desde 2019 cobraba también la parte correspondiente del Ingreso Mínimo Vital (IMV) como víctima de violencia de género. Luego llegaron los problemas de salud y, en 2024, el embarazo de su hija mayor. «Es mamá monoparental, y se quedó en mi casa hasta julio del año pasado», comparte. Cubría los gastos del menor, que ahora vive con su madre y con su hermano en un piso en Delicias. La situación se hizo insostenible a nivel económico para la mujer, que ahora debe 7.700 euros.
Esmeralda vive en Torrero, en la calle Orense 65, desde hace ocho años. Si el desahucio sigue adelante, la de este lunes es su última noche allí. Y no tiene a donde ir. «No sé si algún familiar mío me podría acoger temporalmente, igual mi hija, pero vive en un espacio muy reducido, tiene dos niños pequeños y no resultaría factible», expone. Le sucede «parecido» con sus amistades. «Hoy en día los alquileres están muy caros. La gente comparte habitación, y tengo mascotas… He llamado a protectoras, pero no me han querido ayudar, y a veterinarios, que me dicen que tengo que sedarlos y no tengo dinero para pagarlo eso. Qué más me gustaría a mí que tenerlo, pero no lo tengo», lamenta.
Convocatoria para frenar el desahucio de Esmeralda este martes. / Sindicato de Inquilinas de Zaragoza.
Hace cerca de un año que a Esmeralda le notificaron su desahucio. Lo recuerda porque fue después de que fallecieran sus dos padres, la última su madre en agosto. La mujer recibió asesoramiento legal por parte de un abogado de oficio que, critica, «no hizo nada». También ha dispuesto de trabajadora social y seguimiento psiquiátrico. Pero asegura que todo ello le resulta «insuficiente». Ahora le acompañan desde Stop Desahucios, que van de su mano en todo el proceso. «Son momentos muy duros, se me ha pasado de todo por la cabeza», expresa.
La hija menor de Esmeralda sabe que su madre, y por ende también ella, están en una situación de vulnerabilidad. Su madre le ha explicado a grandes rasgos lo que va a suceder, aunque no quiere entrar en detalles porque todavía es menor. Por proteger a ambas volverá a luchar Stop Desahucios en Zaragoza este martes, que va a intentar frenar el desahucio, programado para este martes a las 9.00 horas.
Esmeralda tratará de llegar a ese temible momento con calma. Mientras, el Gobierno llevará a Consejo de Ministros un decreto de vivienda que ya llega tarde y que ahora se retoma por el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años a la que expulsaron de su casa el miércoles pasado (23 de septiembre) y por la que miles de personas acampan desde hace dos días en el centro de Madrid. Dicen basta ya a la crisis de la vivienda, esa que ha dejado «echa polvo» a tantas Maricarmenes, a tantas Esmeraldas.
Suscríbete para seguir leyendo















