Francia ganó a Turquía en el estreno de Zinédine Zidane al ritmo de sus individualidades: robó en campo rival, Olise asistió y Mbappé definió. Una vez más, el talento ‘bleu’ se impuso a la falta de fluidez, el gran debe de Zizou. Y en ese reto por encontrar un centro del campo diferencial, el flamante seleccionador alineó por dentro a Da Cunha, Akliouche y Camavinga, un trío que movió bien el balón en algunas fases y contrastó con el dominio físico que quiso imponer Deschamps.
Ante Bélgica, Francia ocurrió algo parecido. Fue de más a menos en ambas partes y, cuando el juego dejó de fluir, volvió a recurrir a lo que tantas veces la ha salvado: la individualidad. Olise, que saltó al campo en el 77’, puso esta vez la jugada diferencial para darle a Zidane su segunda victoria al frente de la selección.
Zidane volvía 26 años después a un Stade Roi Baudouin en el que ofreció uno de sus mayores recitales con Francia frente a Portugal y llevó a ‘Les Bleus’ hacia la final de la Eurocopa 2000. Zarandeó el árbol y solo mantuvo a Maignan y Lacroix respecto al once contra Turquía. Debutaron como titulares, por cierto, Jacquet, Lepaul, Diouf y Lucas Da Cunha.
El futbolista con raíces brasileñas y capitán del Como, fue víctima de la acertadísima reconversión de Cesc Fàbregas. Pasó de ser extremo a un centrocampista con una inteligencia táctica y dinamismo propios del ‘6’ que tanto necesita Francia.
Zizou, al rescate de Camavinga
A su lado jugó Camavinga, a quien Zidane ha tendido un chaleco salvavidas después de una etapa marcada por la falta de confianza y preocupantes desconexiones sobre el césped. El jugador del Real Madrid fue autocrítico en rueda de prensa y, preguntado por qué no es titular ni con su club ni con su selección, fue tajante: «Seré breve: es la regularidad«. «Tengo que concentrarme en el terreno de juego y no cometer errores. Eso te da regularidad», admitió.
Ante Bélgica se le vio más suelto, más concentrado y más acertado con balón. La fe de Zidane en él parece inquebrantable: disputó los noventa minutos.
Camavinga fue titular ante Bélgica / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press
Sin Mbappé, ya en Madrid recuperándose de una lesión tendinosa en la rodilla izquierda, quien asumió los galones en el frente de ataque fue Doué. Rozó el gol en un par de ocasiones con sus eslalons ‘maradonianos’ y sus regates en una baldosa. Más discretos estuvieron Barcola y Lepaul, sustituidos por Dembélé y Olise en la segunda mitad.
La individualidad la puso Olise
Y fue precisamente Olise quien terminó poniendo la individualidad que Francia necesitaba. Ante la falta de claridad en tres cuartos y el cierto asedio de Turquía, bien contenido por Maignan y los centrales, el jugador del Bayern se fabricó él solo el gol.
Tras un ataque belga, bajó el balón con el pecho a pase de Cherki y arrancó la contra. Condujo hasta plantarse en la frontal, levantó la cabeza y ajustó su disparo al palo largo para firmar el 0-1 y rescatar a Francia cuando el juego colectivo no encontraba el camino. Zidane tiene trabajo por delante, pero hay brotes verdes.
Fuente: Sport











