Meses después de su salida de Cadena SER, Àngels Barceló ha concedido una entrevista a ‘Bàsics’, de Betevé. La periodista, de quien se ha rumoreado en los últimos días que podría fichar por La Séptima, tal y como dejó caer Javier Ruiz, se ha sincerado sobre su nueva vida alejada de la primera línea de la comunicación.
«Reencontrando la vida, viendo que hay vida fuera de la información y el periodismo. Llevaba desde los 20 años haciendo un programa diario en directo. El último, de mucha intensidad. Disfrutar de los horarios que yo decido para mí es un descubrimiento. Ahora, cuando lo veo desde fuera, pienso cómo era capaz de llevar ese ritmo. No solo por las horas de sueño, sino por la tensión, la responsabilidad, la presión… No lo entiendo. Por eso ahora soy tan feliz», explicó.
Barceló reconoce que los años al frente de ‘Hoy por hoy’ han sido intensos y califica el programa de «trituradora» por su nivel de exigencia y su ritmo frenético. Sin embargo, todavía más complicada ha sido para ella la relación con la política durante el último año: «He acabado muy decepcionada con la política y con los políticos. Cada vez que tenía que entrevistar a uno, cuando no te responden a nada, que intentan llevarte por otro camino… «.
En esta charla en ‘Bàsics’, como es habitual en el programa, Àngels también habló de Barcelona y de su relación con la ciudad. Ahora reconoce que ya está de vuelta en el Maresme, aunque no quiere perder su conexión con la capital española: «Llevo en Madrid desde el 97. He vivido más en Madrid que en Barcelona. Siempre he dicho que no es la ciudad en la que quería envejecer, y estaba envejeciendo. No quiero perder el pie de Madrid porque tengo muchos lazos profesionales, pero también personales. De hecho, ya me he empadronado en Catalunya, mi retorno ya es aquí. Madrid es una ciudad muy hostil, como todas las grandes ciudades, pero Madrid es especialmente hostil y esta última etapa todavía más hostil con la presencia de la derecha y la ultraderecha tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad Autónoma. Vivir en Madrid es complicado. Hay un clima hostil. No es agradable».

Aunque dejó Barcelona para instalarse en el Maresme y buscar un lugar más tranquilo y, en aquel momento, más asequible, Barceló se queda con la ciudad condal antes que con la capital española: «Barcelona también tiene muchos problemas. Es una gran urbe, con el tráfico, las complicaciones de movimiento… Es mucho más amable porque tiene el mar y porque es mi ciudad, y es mucho más bonita. No he encontrado ninguna calle que se parezca al Passeig de Gràcia o a la Rambla de Catalunya. En Madrid no he encontrado nada que se parezca a eso».












