La cocina que crece con el vino, El Baret de Joan Belda

Cuando nos planteamos salir de la provincia para comer y pasar el día, la cercana Murcia merece un lugar entre los destinos posibles. A su tradición de barras, tascas y buena cocina de producto se ha sumado una restauración creativa que convive con ella con naturalidad (ya son dos restaurantes con estrella Michelin en la capital en los últimos cinco años). Esa mezcla hace especialmente interesante una visita a la ciudad: se puede seguir comiendo muy bien a la manera de siempre y, a la vez, descubrir propuestas con otro perfil. En ese panorama encontramos a Joan Belda, valenciano de Vallada y murciano profesionalmente desde hace muchos años. Es un personaje inquieto y polivalente, aunque su gran especialidad ha sido siempre el vino. Sumiller de profesión y vocación, pasó años en Cabaña Buenavista y continuó después con otros proyectos gastronómicos, entre ellos Maza y Cerón, donde ya exploraba la posibilidad de acompañar una buena copa con pequeños platos de calidad. Esa inquietud terminó dando su forma en El Baret, la casa que mejor refleja su manera de entender la mesa. También se percibe en su interés por trabajar con cocineros jóvenes. El local ha crecido casi como una casa que se amuebla poco a poco en tan solo tres años: incorpora detalles, modifica sus espacios y gana personalidad. Las cortinas ayudan a crear ambientes distintos y las mesas que marcan la personalidad de la sala. Hoy ofrece comodidad, vajilla cuidada y una cristalería propia de un restaurante donde el vino ocupa un lugar principal. Es un espacio moderno, vivido y lleno de carácter, al que cuesta encontrarle una etiqueta precisa. La cocina, por su parte, se mueve entre el producto reconocible y una creatividad medida, con guiños de alta cocina y sin perder el placer de comer con buen producto y tradición.

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