Estambul, viernes a las 19 horas. Sitio y hora del pistoletazo de salida a la décima participación del Valencia Basket en la Euroliga. El rival, el Besiktas. Anteriormente, siempre en este punto había existido ilusión entre el aficionado taronja. No es el caso. Entre los seguidores aún no se ha superado del todo el terremoto sufrido pocas horas después de celebrar la conquista de la liga ACB. Algunas salidas se esperaban, la de Montero y Key. Otras dolieron, la de los renovados Badio y Pradilla. Una fue un cuchillazo, la de Pedro Martínez. Para muchos a traición. «Habrá cambios, porque la vida es cambio. Algunos jugadores se irán, pero lo importante es mantener la filosofía, seguir juntos«. Pronunciar estas palabras, un discurso de líder, para irse al Real Madrid muy poco después fue durísimo. Se podían marchar todos, menos Pedro. Pedro se fue en 2017 tras tocar el cielo y se caminó sin rumbo. Volvió y el club no solo se trasladó con éxito al Roig Arena, sino que, además, se visitó el lado oculto de la luna, la Final 4.
Pedro Martínez, en las celebraciones del título, antes de su polémico discurso
Xavi Albert, asistente del catalán estas dos últimas temporadas fue la apuesta para contener daños y tratar de mantener ese estilo rápido y agresivo, ganador. El joven e inexperto técnico valenciano, que ya asumió la responsabilidad tras la destitución de Álex Mumbrú en 2017, dio un paso adelante y aceptó un reto envenenado. Cualquier comparación la va a perder. Aún así, Xavi, tras unos días de darle vueltas y mucha insistencia de Enric Carbonell (director general) y Luis Arbalejo (director deportivo), dijo sí a ser el técnico de la reconstrucción.

Luis Arbalejo, en su última rueda de prensa
El verano ha dejado claro que Arbalejo ha recuperado el liderazgo en las decisiones deportivas, algunas ya trabajadas antes del adiós de Pedro Martínez, como la llegada de TJ Shorts o de Dylan Osetkowski. El catalán habló con el base norteamericano para convencerlo de ser taronja y le preguntó a Joan Peñarroya, entrenador del Partizan, por la forma de ser del ala-pívot. Incluso Mario Saint-Supéry, fichado a posteriori, era un nombre que gustaba para sustituir a Sergio De Larrea, sabiendo que eran niveles diferentes pero cupos de calidad.

La marcha de Pedro Martínez y Jaime Pradilla al Real Madrid, las más dolorosas
Pedro ya mandó un mensaje impertinente e injusto a Arbalejo y a Xevi Pujol, sus directores deportivos en Valencia y Manresa, después de ganar la Supercopa en Dubai con el Real: «Estoy muy a gusto con la estructura que tiene el Madrid a nivel deportivo. En otros clubes he tenido más responsabilidad en la elección de los jugadores. Aquí estoy mucho más cómodo. Mi opinión es valorada, pero hay otras personas responsables de conocer el mercado y de decidir cuál es el tipo de jugador que se necesita. Yo doy mi opinión, pero no tengo una responsabilidad decisiva. Eso lo llevan otras personas, Alberto Herreros y Rudy Fernández, y yo he estado cómodo con ellos durante el verano«. Ganando es más sencillo todo.
El técnico sabía de su fuerza en Valencia y Manresa… como sabe que en la capital es otro mundo. Afortunadamente, muchas decisiones se hicieron con el visto bueno o por decisión de Pedro, pero también faltó alguien que asumiera un «no» al técnico. Se ganaba, todo estaba bien. Si es que Pedro es muy bueno. Un maestro. Pero como todos los muy buenos, también una personalidad complicada, que tensa la convivencia para mantener a todos en alerta. Media Day del femenino antes de una cita importante. El entrenador comunica su renovación al vestuario. El club tiene que anunciarla a la carrera y quitarle protagonismo a las chicas. ¿Quién le dice a Pedro que no es el día, que espere? ¿Un tirón de orejas?
Con la salida del entrenador, el director deportivo ha sido más libre. Pedro ha sido un paraguas, con lo bueno y lo malo. Ahora sin él, Arbalejo tiene las riendas. Buena comunicación con Xavi Albert, pero más independencia para acertar y equivocarse. Todo dentro de un escenario complejo por el terremoto vivido y la inflación del mercado de la Euroliga.

TJ Shorts y Kam Taylor son los dos líderes de este Valencia Basket
los escombros del bajón
No fue sencillo gestionar las semanas posteriores a la salidas de Pedro y Pradilla al Madrid. Las más duras. Hubo que contener daños. Lo primero, convencer a Xavi Albert. Después, calmar a TJ Shorts, que tuvo muchas dudas. Retener a Taylor, a quien Pedro quiso llevarse al Real, fue una píldora de confianza para el base, auténtico estandarte del nuevo proyecto. Amigos de su paso por el Hamburgo Towers alemán, saber que un ganador como Kam no se iba, previa mejora importante de contrato, fue asegurar dos objetivos con un movimiento. Xavi Albert también remó para que TJ zanjara sus dudas.

Eli Ndiaye, ahora en el Joventut cedido por el Madrid, fue un objetivo estratégico del Valencia Basket
El adiós de Pradilla dejó la plantilla con un doble problema, el cupo y el jugador que imprimía energía en el día a día, en los partidos. El maño no había parado de crecer con Pedro. Reiniciador de ataques, conductor de transiciones, lector de pases, juego en el poste y triples importantes en momentos calientes. Más lo que siempre había dado. Por eso el club pensó en Eli Ndiaye, sabiendo que el Madrid tenía derecho de tanteo. Como era de esperar, los blancos se cobraron facturas. Igualaron y hace poco cedieron al jugador de formación al Joventut. Una faena para los taronja.

Mirotic es un fichaje que ha ilusionado mucho a la afición taronja
Desde mayo, como plan B, se trabajó en Nikola Mirotic. Cupo, talento generacional, pero 35 años y un físico muy castigado después de tantas temporadas al más alto nivel. Se fichó a Omar Balló, un pívot, nacido en 2002, también jugador de formación, con el alto valor estratégico del movimiento, pero con un perfil menos apropiado para el juego veloz de transiciones. Por eso se le cedió al Galatasaray. Luego llegaría Jasiel Rivero, con un contrato temporal. Tampoco es el perfil. Cero triples lanzados en Estrella Roja en la 25/26. Pradilla, que jugó mucho más que el cubano, tiró 90 veces desde el arco. Matt Costello, 119 triples en la máxima competición continental. Eso lo compensaría Dylan Osetkowski, con su 35’8 por ciento de acierto tras 106 lanzamientos en Europa con Partizan. Pero lo del físico y lo del cupo…

Israel González, ayudante de Xavi Albert, habla con Jasiel Rivero antes de un partido de pretemporada
La pretemporada empezó. Factores que podrían haber aliviado la diferencia de capacidad atlética y agresividad no se han producido. Yankuba Sima, a quien el técnico llamó en verano para decirle que contaba con él, que borrón y cuenta nueva, no ha recuperado su nivel de Málaga. De hecho, su futuro está más que cuestionado. El club está en el mercado. De momento, una mala señal, el internacional español ha sido uno de los descartes para el primer viaje europeo. El pasado regresa. Su bajo rendimiento también dio el último empujón a cerrar la operación de Mirotic, para hacerse con un cupo. El otro, Mo Gueye. El senegalés, en su primera aventura en Europa, está en plena adaptación. Sus tres faltas rápidas, en ocho minutos y dieciocho segundos, en la semifinal de la Supercopa, una muestra.

Mo Gueye tiene que darle más músculo al Valencia Basket
En este contexto, Jasiel Rivero, hasta lesionarse el isquio, se fue haciendo importante, imprescindible, hasta el punto de ser inscrito para la Euroliga. Hasta el punto de viajar a Estambul y que se valore si se arriesga en su regreso. Es lo más parecido a Jaime Pradilla, en cuanto a energía, rebote, dureza, contactos. Y, además, se juega un contrato hasta final de año, en una ciudad en la que vive a gusto.
en el mercado buscando alero poderoso y/o pívot
Luis Arbalejo analiza el mercado, espera que se cierren las plantillas NBA, porque ve que la suya no está lo redonda que pensaba. La Supercopa lo ha acabado de confirmar. Es pronto, pero da la sensación de que se ha apostado más por nombres que por perfiles. Comparemos, aunque sea odioso. Y más en el mercado en el que se mueve Valencia Basket.

Armoni Brooks es un anotador de clase internacional
comparaciones odiosas
Armoni Brooks es un súper clase en ataque, pero Xavi Albert deberá de apretarle para que se acerque a lo que aportaba Badio en lo defensivo. Mo Gueye es largo, toca las nubes saltando, pero no tiene las piernas, la inteligencia defensiva ni los recursos ofensivos, en especial, con el bote y la lectura del juego de Key. Osetkowski tiene puntos, clase, trabajo, polivalencia, pero está lejos aún de la agresividad y liderazgo de Costello. Repetimos una vez más, es pronto, claro. Y Mirotic. Cupo, un piano con muchas teclas físicas, talentazo. Como dicen los expertos, un espaciador de élite. Con su habilidad para abrirse a tirar e instinto para el rebote, el montenegrino seguro que aporta, pero no es el perfil atlético de correr, rebotear, chocar… nombre, mucho nombre, no perfil. Pero necesidad, por su condición de jugador de formación.

Dylan Osetkowski lamenta una acción en las semifinales de la Supercopa ante el Barça
La lesión de Neal Sako tampoco ayudó en Badalona a que el equipo tuviera más fuerza y centímetros en la pintura. Esos 14 rebotes menos ante el Barça fueron un lastre, una evidencia estadística. Pero la sensación de que los catalanes eran más duros, más atléticos, fue tan evidente que ni Xavi Albert lo pudo ocultar. «Esperamos para el viernes incorporar jugadores en las posiciones interiores, lo que nos daría solidez y nos ayude a paliar esta situación que nos ha castigado. Si no tendríamos que seguir jugando al límite de la fisicalidad que tenemos«, explicó el valenciano. Como ya contó COPE, la idea inicial era fichar un alero poderoso. Ahora en función del rendimiento de Rivero, Arbalejo se plantearía también otra adquisición interior. En Estambul este viernes, ante Besiktas, Valencia Basket empieza la Euroliga. Otra ocasión para seguir analizando el proyecto y ver si hacen falta uno o dos refuerzos.









