Inés monta una conservera y Catalina le da la clave de su nombre: La Deslumbrante

Catalina ha vuelto completamente renovaba del internado. La joven parece otra persona: ahora es amable y agradable con el servicio y se muestra interesada por las nuevas inquietudes de su madre.

Jaime lleva a su hermana a conocer el espacio de trabajo del nuevo negocio que ha decidido poner en marcha doña Inés: una conservera. Allí trabajan ya algunas de las mujeres que antes lo hacían en el aserradero y que despidió Antonio Barba Peláez.

Catalina felicita a Clara por el trabajo que está haciendo y le dice a su madre que tiene una sorpresa preparada para ella: unos dibujos de la nueva fábrica con todo lujo de detalles. “Son deslumbrantes”, dice emocionada Inés.

Catalina recalca que todavía falta añadir a los dibujos el nombre del negocio y Jaime propone el apellido Valdés, pero doña Inés ya lo tiene claro: “Conservas La Deslumbrante”.

En el otro lado del mundo, Gustavo recibe la noticia y parece no hacerle especial ilusión: “Lo que tendrían que haber hecho es volver a Cuba después de vender el aserradero”. ¿Decidirá regresar a Punta do Bico en algún momento?

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