La justicia ejecutó este martes el desahucio de un conocido local hostelero de la avenida Valentín Masip, el café SanPablo, que lleva cerrad más de dos años por los pleitos entre la propiedad y un grupo hostelero interesado en abrir en esta zona su tercer local en Oviedo. El desahucio se materializó ·»por la buenas», sin necesidad de que los agentes judiciales desplazados al local tuvieran que requerir el lanzamiento o la intervención policial, ya que el grupo hostelero Royal Oviedo facilitó los juegos de llaves que estaban en su poder a la comunidad del número 25 de Valentín Masip, que ostenta la propiedad de los bajos del inmueble.
El Café San Pablo es un clásico de la hostelería ovetense, toda una referencia durante décadas en una de las calles con mayor actividad comercial de Oviedo. Justo encima del local hostelero hay desde hace años una academia que prepara oposiciones para los cuerpos y fuerzas del estado y la sede de una asociación. Cuando se construyó el número 25 de Valentín Masip, el edificio San Pablo; a mitad de la década de los años sesenta, todos los bajos y la primera planta para oficinas quedaron en propiedad de la comunidad, que los ha venido alquilando, suponiendo una fuente de financiación para sus gastos ordinarios y de mantenimiento.
El juzgado de primera instancia 6 de Oviedo dictó una sentencia en junio pasado acordando el desahucio del local que la comunidad de propietario del edificio San Pablo había alquilado a la sociedad Hostelería Royal Oviedo en octubre de 2024, por un plazo de 15 años a razón de una renta de 2.800 euros mensuales, «fijándose como destino de la finca arrendada la actividad hostelera» .
El Café San Pablo disponía de dos licencias de actividad en vigor y llevaba cerrado desde unos meses antes, en junio. El contrato de alquiler establecía un periodo de carencia en el pago de la renta de tres meses y recogía que dicho plazo podría prorrogarse mensualmente, previo acuerdo entre las partes, si el desarrollo de las obras de acondicionamiento sufría retrasos.
El abogado Miguel Ybern y el administrador del grupo hostelero, Germán García. Arriba la salida de humos que el Ayuntamiento apreció ilegal. / Fernando Rodríguez
La clave, una salida de humos
El entendimiento saltó por los aires en junio de 2025, cuando la comunidad del edificio SanPablo envió un burofax a la sociedad hostelera en el que comunicaba la conclusión del periodo de carencia, una vez transcurridos cinco meses de prórroga adicionales, y fijando el inicio del pago de la renta a partir del 1 de julio siguiente. La sociedad hostelera rechazó esa pretensión, alegando que «el arrendador había incumplido con la obligación de entregar un local apto para iniciar la actividad de hostelería con cocina». Esta zona de la cocina contaba con comunicación directa con el Café San Pablo.
Miguel Ángel Ybern, letrado del grupo hostelero Royal Oviedo, expuso la clave de ese desencuentro, origen del impago. «La comunidad ofreció que se podía poner una cocina en el bajo, con una licencia legal de salida de humos. Pero el Ayuntamiento descubrió que la obra para esa chimenea, que era a cargo de la comunidad, se estaba haciendo sin licencia y, por lo tanto, la chimenea era ilegal. Al ser ilegal, mi cliente no podía hacer la cocina nueva», afirmó el responsable del Bufete Ybern & Abogados.
La sentencia del juzgado de primera instancia 6 de Oviedo no se pronuncia sobre los motivos del impago, aunque la juez abre la puerta a que el grupo hostelero acuda a otro proceso judicial. «Los incumplimientos que se imputan al arrendador exceden de los límites del desahucio (…), de tal suerte que no es posible entrar en su examen en esta sede, y deberán ser ventilados en el procedimiento declarativo que corresponda», recoge la sentencia. Con esta argumentación, la juez decidió «declarar resuelto el contrato de arrendamiento por impago de la obligación de pagar las rentas, y dejando a salvo el derecho de los litigantes a acudir al proceso declarativo correspondiente, pues la presenta resolución no produce efectos de cosa juzgada».
Inversión en el local
El grupo hostelero, que tiene en Oviedo otros dos establecimientos en la zona de la calle San Bernabé y en la avenida de Colón, tiene la intención de acudir a la vía judicial para reclamar una compensación económica a la propiedad por la inversión en las obras llevadas a cabo en el local y también en concepto de lucro cesante. «En total dejamos aquí dentro 72.000 euros y el perito económico nos ha hecho un estudio que calcula en un millón de euros el lucro cesante por el beneficio medio que se habría obtenido en los quince años, prorrogables, de actividad».
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