Premio a la insistencia. Corto en goles, válido en puntos. El Hércules presentó 70 minutos notables como argumento de peso para conseguir su primer triunfo de la temporada en el Rico Pérez, que debió ser más amplio… y pudo no ser. En el tramo final del duelo los hombres de Beto Company perdieron la pelota y tocó sufrir. Se pudo mantener la portería a cero y el tanto de cabeza de Samu Sánchez sirve para coger aire y confianza. Para dar alas al proyecto.
Es una pena que quede ese poso de duda tras una actuación colectiva tan destacada como la blanquiazul, liderada por un sublime Andy Escudero, que no se cansó de encontrar pases de élite a sus compañeros y que incluso tuvo un disparo al larguero poco después del 1-0. Su salida del campo quitó calidad al once de Beto. Ya no hubo pases. Se perdió la magia. Tocó remangarse. Sufrir. Y, aun así, ganar.
El duelo entre Hércules y Juventud Torremolinos se planteó como una batalla por la posesión, el control y el sometimiento al rival. Lo intentaron ambos. Lo consiguió más, mucho más, el equipo de Beto, hasta ese borrón final, maquillado por la alegría de sumar seis puntos de manera consecutiva, muy necesarios en este grupo de la muerte en el que han caído los alicantinos en la 2026-2027. Hay poco margen para el error. Sería bueno, por lo tanto, mejorar la puntería.
Aluvión de ocasiones
La parte positiva es que este Hércules sigue generando ocasiones. Llega con peligro. Marca, pero se lo anulan. Encuentra las líneas de fondo, pero su delantero no siempre está bien posicionado. Y cuando lo está, da un paso de más para meterse en fuera de juego. A Antoñín parece que solo le van los golazos. Ante el Torremolinos falló unas cuantas de esas que un killer no puede errar. Unas veces por culpa suya, otras por acierto del portero o la defensa rival.
Hasta que puso, el Hércules se echó a los brazos de Andy, que dignificó la herencia familiar con un partido para guardar en la retina. De esos que si hubiese llegado el temido empate visitante quizás quedaría en el olvido. Si los repite, el Rico Pérez tiene líder para creer en todo lo que se quiera creer. En Primera RFEF, la calidad de Escudero no la tienen todos los equipos. En Alicante hay que cuidarle. Por todo. Por su origen, su pasado, su presente… y el futuro.
Los pases de Andy encontraron a Antoñín, a Samu Vázquez y a Álex Jiménez en la primera parte. Sin gol. El primero falló un mano a mano ante Cuenca. El segundo estrelló su remate en la red, pero por fuera. Y el tercero tampoco atinó. Debió cansarse tanto el alicantino que pasó a tomar la iniciativa en el segundo tiempo, con un tiro que despejó el meta rival con apuros y una falta con veneno y pillería. Retrasó un par de palmos la ubicación del lanzamiento para tener más espacio al superar la barrera y se la puso abajo al cancerbero, que respondió con doble parada, a ese disparo y al posterior rechazo de Manu Rico.
Por fin, el ansiado gol
Ya fue demasiado. En el córner inmediatamente posterior, Samu rompió el cántaro de tanto ir a la fuente. El Hércules sacó en corto, Rico metió un centro medido y el lateral, libre de marca y en el área pequeña, cabeceó sin apuros para, por fin, celebrar. El tanto espoleó a los blanquiazules y hundió a un Torremolinos que se alejó de su estilo. Entonces llegó el momento de rematar, pero no se hizo. Andy se encontró con el travesaño al lanzar un latigazo con la zurda. Y Antoñín siguió dándole la espalda al gol.
El atacante se metió en fuera de juego al ir a culminar una brillante acción combinativa de los de Beto. Instantes después, lo vio claro. Su tanto ya se celebraba, al controlar perfectamente para enganchar de volea un pase desde la izquierda. Con todo a favor. Aunque con dos obstáculos bajo palos: Cuenca y Diaby. Se topó con el segundo de ellos, salvador para los suyos. El 1-0 seguía en el marcador, como siempre lo hace, agigantando dudas y miedos.
Y, de repente, el Hércules perdió la pelota. 70 minutos de casi sobresaliente dieron pasos a 20 minutos de aprobado raspado. El Juventud Torremolinos no encerró a los locales, pero pasó de la nada al algo. Cogió aire y balón. Krug, en un córner, dio el primer susto. Cristian, con un tiro centrado desde dentro del área, el segundo. Blazic no necesitó la capa de héroe, pero el miedo no se desvaneció hasta el triple pitido final. Entonces, respiro y sonrisa. Y primera victoria en casa.
Ficha del partido
HÉRCULES: Blazic; Samu Vázquez, Yago Cantero (Miki Bosch, 81’), Rentero, Javi Jiménez, Fidalgo, Manu Rico (Ben Hamed, 81’), Álex Jiménez (Mehdi Puch, 64’), Víctor Narro, Andy (Obeng, 72’) y Antoñín (Fran Sol, 81’).
TORREMOLINOS: Javi Cuenca; Ajegun (Buch, 80’), Krug, Dioni, Cristian, Dominique (Climent, 63’), Kaptoum (Prevedini, 80’), Dorgu (Iván Laca, 72’), Diaby (Petersson, 72’), Brandes y Grozdanic.
GOL: 1-0 (51’) Samu Vázquez remata de cabeza en el área pequeña un centro de Manu Rico tras un córner sacado en corto.
ÁRBITRO: Juan Antonio Campos Salinas. Amonestó a Diaby, Dioni, Cristian y Manu Rico.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 4ª jornada del grupo 2 de Primera RFEF disputado en el estadio José Rico Pérez ante 9.187 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Manuel Esteve, socio número 1 del Hércules.
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