La primera prueba de la carrera electoral para 2027 ha tenido su sede en Cataluña. Apenas unos kilómetros de distancia han separado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (Gavà) y al jefe de la oposición y líder del PP, Alberto Núñez Feijóo (Badalona) en una jornada de domingo en la que ambos dirigentes han protagonizado sendos actos políticos con un protagonista común: Ceuta. El primero clausuraba la Festa de la Rosa del PSC en la Pineda de Gavà, y el segundo daba un mítin en la ciudad que rige Xavier García Albiol.
La coincidencia geográfica y temporal de los dos actos sirvió para escuchar dos discursos diametralmente distintos sobre la respuesta que debe ofrecer España ante la inmigración y la crisis de la ciudad autónoma. Mientras Sánchez reivindicó la actuación del Gobierno y aseguró que se pondrán «todos los recursos necesarios» para recuperar la normalidad en Ceuta, Feijóo acusó al Ejecutivo de abandonar a los ceutíes y situó la inmigración irregular como uno de los principales terrenos de confrontación con el Gobierno. Que el líder del PP diera este mítin en Badalona tampoco es casualidad, ya que son de sobra conocidas las posturas de Albiol sobre la inmigración. El dirigente badalonés tiene pendiente una investigación reciente por un presunto delito de odio por llamar «escoria humana» a un marroquí detenido en su municipio.
Sánchez clausuró la Festa de la Rosa rodeado de dirigentes socialistas, alcaldes y del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con un discurso marcado, una vez más, por la reivindicación de la gestión del Ejecutivo y por las críticas al PP y Vox, acusando a ambas formaciones de practicar una oposición «destructiva» y de actuar bajo la lógica de que a España le vaya «cuanto peor, mejor». «Cada nueva crisis, y ya llevamos unas cuantas, una nueva deslealtad del Partido Popular y de Vox», señaló Sánchez.
Ceuta, el asunto número uno de ambas agendas
Feijóo también hacía de Ceuta, a su manera, uno de los principales ejes de su discurso en Badalona. Su intervención estuvo precedida por la de Alejandro Fernández, que presentó la situación desde una perspectiva también muy crítica con el Gobierno. «Estamos viendo a nuestros compatriotas humillados y abandonados por quien debería defenderles, es decir, el Gobierno de España», afirmó el dirigente del PP catalán. Fernández dirigió además un mensaje directo a los ceutíes: «No estáis solos», antes de asegurar que ni el PP ni Feijóo los abandonarían.
La elección de Badalona tampoco fue casual. Feijóo apareció acompañado por García Albiol, alcalde con un mensaje muy duro contra la inmigración y cuya presencia permitió al líder del PP escenificar, sin tanta vergüenza, un discurso de mayor contundencia en esta materia, en un terreno en el que el partido compite también con Vox por el electorado más conservador. Feijóo aprovechó, además, para reivindicar la gestión del alcalde badalonés y presentar su modelo como ejemplo de una política centrada en la protección de los vecinos. «La obligación más sagrada de un político es proteger a su gente«, había afirmado Fernández antes de dar paso al presidente nacional del PP.
El líder popular centró buena parte de su intervención en la inmigración irregular y en las condiciones de acceso y permanencia en España, llegando a afirmar que, de llegar a La Moncloa, su Gobierno revisaría las condiciones de obtención, mantenimiento y pérdida de la nacionalidad española, no sin antes lanzar críticas al Ejecutivo en relación con la gestión migratoria. «Es un sinsentido que la economía se apoye en la inmigración ilegal. La entrada en España debe producirse de manera ordenada y vinculada al cumplimiento de la legislación. Para vivir en España hay que venir de forma ordenada, hay que aportar y hay que cumplir la ley», afirmó.
El gallego también se acordó del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, ironizando sobre la Festa de la Rosa. «Sin vosotros, sin la gente en la calle ejerciendo libremente su derecho a escuchar a un representante público, no haremos nada. Os agradezco a todos los que habéis venido aquí porque no venía Zapatero, entonces no tenía tanto morbo», señaló. El exdirigente socialista tampoco estuvo en Gavà, pero esa no fue la última pulla del jefe de la oposición: «Me han dicho que todos los alcaldes del PSC quieren que [Zapatero] vaya a sus mítines. Pues venga, que se incorpore rápido y vaya a pedir el voto para la honradez y la decencia del PSOE».
Ayuso y el ático
Sánchez, por su parte, también echó la vista hacia la capital para ampliar las críticas al PP, al margen de la cuestión ceutí. En su intervención reivindicó los datos de crecimiento económico y empleo y situó la vivienda entre las grandes prioridades de los próximos años, momento en el que pivotó, aprovechando estar hablando sobre vivienda, a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, a cuenta de la polémica por la compra, a través de Planifica Madrid, de un ático por 6,3 millones de euros para utilizarlo como vivienda. «La política del PP es la del ático de Ayuso«, afirmó Sánchez. El presidente cuestionó que, después de las explicaciones ofrecidas sobre la operación, siga sin existir, a su juicio, una versión definitiva por parte del PP. También ironizó sobre las diferentes explicaciones relativas al uso del inmueble: «Falta Aznar, que dirá que es un coworking«.
Según el secretario general del PSOE, la crisis del ático ha dejado claro que a Ayuso «no le gustaba la fruta, lo que realmente le gusta son los áticos», acusando a la presidenta madrileña de tener «obsesión» por este tipo de inmuebles. En cuanto a la postura de Génova respecto a la polémica, Sánchez afeó a la dirección del PP que haya mostrado «sumisión» a su baronesa al no exigir su dimisión. «El aticazo deja en evidencia a la señora Ayuso, pero el silencio deja en evidencia al señor Feijóo«, manifestó el socialista.
En esencia, la jornada de este domingo ha escenificado una fuerte batalla por el dominio del relato. Sánchez presentó al Gobierno como la institución que aporta recursos y busca devolver la normalidad a Ceuta, mientras que Feijóo situó a ese mismo Gobierno como responsable de una respuesta que considera insuficiente y reivindicó una política migratoria basada en un mayor control de las entradas y en el cumplimiento de las condiciones legales para residir en España. La política migratoria y en particular lo ocurrido en Ceuta serán, a todas luces, ejes vertebradores de la campaña electoral de las generales de 2027.















