El romance que activó la alerta de la OTAN
Yanina, que habla ocho idiomas, tiene nacionalidad rusa, británica y polaca y sabe manejar armas, conoció a un comandante de la Armada española por Tinder en octubre de 2024. Según su propio testimonio en La Mesa: «No supe de su trabajo en la OTAN hasta más o menos dos semanas después. Cuando se enteró de que yo había nacido en Rusia, bromeó con que era bastante curioso, porque su trabajo consistía precisamente en vigilar la flota y los submarinos rusos».
El comandante la llevó a un evento navideño de la OTAN en la base de Northwood y, según su relato, en otras dos ocasiones a instalaciones militares. Dos oficiales de inteligencia militar española viajaron a Reino Unido para advertirle de que había incurrido en «dos brechas de seguridad»: dejar papeles a su alcance y llevarla a la base.
El café con un oficial ruso
Meses después de terminar la relación, Yanina viajó a Rusia, donde un hombre que se presentó como oficial de los servicios de inteligencia rusos le pidió tomar un café y le preguntó los nombres de las personas implicadas en el escándalo: «Yo se los di».
El comandante ha sido expulsado de la base de la OTAN y está en España.
Vicente Vallés fue crítico con la ingenuidad del militar: «Pretender que una situación como esta no va a entrar dentro del radar de quienes se encargan de estas cosas de la contrainteligencia es ser muy ingenuo. Si un militar tiene una relación con una mujer de origen ruso, inevitablemente va a estar en el foco».













